La Mano de Thanos

Este informe clasificado esta sacado del capitulo T5x04 -¡JEAN!

El universo

Un espacio casi infinito

Lleno de incontables estrellas.

Existen fuerzas en él

Más allá de toda comprensión

capaces de crear maravillas

y de la destrucción absoluta.

En conflicto eterno

Observando desde lejos

A los millones de seres

Que habitan en planetas

Pequeñas luces

que brillan fugaces

vidas cargadas de alegrias

y de tristezas

Hasta que su breve tiempo termina

y lo único que quedan de ellas

Son los recuerdos

en la memoria de otros.

Este informe contiene spoilers de cómics publicados hasta mediados de 2022, aproximadamente.

Jean Ealine Grey

  • Nombre Mutante: Fénix
  • Nombre civil: Jean Ealine Grey
  • Habilidades mutantes: Jean está clasificada como nivel omega, con poderes de telepatía, telequinesis y piroquinesis. El nivel omega se utiliza para identificar aquellos mutantes cuyo poder principal alcanza un límite imposible de clasificar en una escala normal. Además, es la principal avatar de la Fuerza Fénix, una de las entidades cósmicas más poderosas del universo.
  • Primera aparición: Patrulla-X vol 1, #1 julio de 1963. Por Stan Lee y Jack Kirby.

Historia del personaje

Recuerdos como los de una niña de trece años, que contempla la nieve caer sobre la curva frente a su casa. Una curva cerrada, con poca visibilidad para los coches, donde hace unos días estaba jugando con su amiga Annie. La curva donde todo cambió para Jean Grey, cuando un vehículo arroyó a su amiga después de que el frisbee lanzado por Jean saliera de los límites de su jardín. La curva donde, mientras sostenía a su amiga entre sollozos y llamadas de socorro, despertaron sus poderes mutantes de telepatía. La curva donde su amiga murió y una parte de Jean, que sin saber lo que hacía había conectado ella, murió con ella. El mundo pasó a ser algo insoportable, con los pensamientos de todos a su alrededor gritando en su cabeza. No podía estar rodeada de gente y por eso desconectó de todo y se encerró en su habitación, contemplando la curva. Hasta que oyó una voz clara y amable en su mente, por encima de las que sonaban a su espalda en la entrada de su dormitorio “… he venido a ayudarte.” Cuando se giró vio a la que se convertiría en la persona más importante de su vida. Sentado en una silla de ruedas, junto a sus padres, se encontraba el profesor Charles Xavier.

Era un mutante, telépata como ella y durante semanas la enseñó a controlar el uso de sus poderes. Pero una visita a un centro comercial demostró que era demasiado pronto para ella. Todo iba bien hasta que un niño que corría la tiró al suelo y las voces regresaron como un torrente, hasta que provocó un estallido telequinético que envió por los aires a todos a su alrededor. El Profesor Xavier no tuvo más remedio que aplicar una serie de bloqueos en su mente, para anular por completo su telepatía haciendo que la olvidara hasta que llegara el momento en que fuera capaz de controlarla.

Recuerda la risa de Scott, mientras pasean de la mano. El tímido Scott Summers, con el que empezaría una relación que llegaría más allá de la muerte. Uno de los cuatro amigos que había conocido en la Escuela de Xavier para jóvenes talentos. Hank McCoy, con su físico bestial que ocultaba una mente prodigiosa. Bobbi Drake, siempre con sus bromas y usando sus poderes de control del frío del modo más inesperado. El regio y deslumbrante Warren Worthington III, con la apariencia de un ángel alado caído en la tierra. Y por supuesto Scott, siempre serio, siempre preocupado por el resto, martirizado por la posibilidad de hacer daño a sus amigos con los imparables rayos de energía que surgían de sus ojos. Pero el amor entre Jean y Scott tardaría aun en florecer. Antes tendrían que vivir muchas aventuras y experiencias juntos. Porque la escuela de Xavier no era una escuela fuera de lo normal sólo porque estuviera dedicada a mutantes, sino que, en secreto, oculta en lo profundo de la mansión de Westchester, existía la llamada Sala del Peligro, donde entrenaban para enfrentarse a todo tipo de amenazas y convertirse en el equipo de superhéroes conocido como la Patrulla-X, agentes del sueño de Xavier de un mundo en el que mutantes y humanos convivieran en paz.

Pero ese mundo no llegaría sólo con buenas palabras y recogiendo adolescentes para su escuela. Seres malvados amenazaban a la humanidad, mutantes o no, y la Patrulla-X estaría allí para proteger a todo el mundo. Seres encabezados por Magneto, antiguo amigo de Xavier, alma torturada más allá de la cordura, uno de los mutantes más poderosos del planeta con su control sobre los metales y el primer enemigo al que se enfrentaría la Patrulla-X. Pero Jean no estaba con ellos. Superada por la falta experiencia y siempre notando que algo faltaba dentro de ella, Jean se escapó de la escuela para dar un paseo por la ciudad cuando las noticias de la televisión empezaron a emitir el ataque de Magneto a la base de misiles de Cabo Ciudadela. Sin embargo, cuando una ambulancia invadió una calle peatonal y Jean se vio obligada a utilizar sus poderes para evitar que varios transeúntes fueran arrollados, comprendió dónde debía estar y cómo la necesitaban sus compañeros.

Pero Magneto sólo sería el primero de muchos. El Desvanecedor, la Mole, la Hermandad de Mutantes Diabólicos… No faltarían amenazas para que la Patrulla-X estuviera ocupada. Y entonces, el recuerdo de una mentira. Un subterfugio que el Profesor consideró necesario cuando descubrió la amenaza que la raza alienígena de los Z’nox suponía para la Tierra. Aprovechando la oferta de ayuda de un antiguo enemigo, Changelling, un mutante con la capacidad de imitar cualquier forma, el Profesor pasó a ocultarse dejando que Changelling ocupara su lugar, confiando el secreto sólo a Jean. Un engaño que tuvo que mantener incluso cuando Changelling perdió la vida en una misión, enfrentados a Grotesk, un habitante de las profundidades de la Tierra que buscaba venganza contra la superficie por las pruebas nucleares que lo habían mutado y acabado con su pueblo.

Recuerda el dolor de sus compañeros durante el funeral de Xavier y sus ansias de contarles la verdad, pero obligada a permanecer en silencio por su promesa al Profesor. Recuerda el dolor de la separación de sus compañeros, puesto que sin su mentor fueron obligados por un agente del FBI a repartirse a lo largo del país para ocuparse mejor de las amenazas. Tanto Scott como Jean fueron asignados a la zona de Nueva York y este exilio conjunto ayudó aún más a que forjaran los sentimientos entre ellos. Pero el verdadero Profesor X acabó regresando y dando a conocer su plan para enfrentarse a los alienígenas Z’nox, y para Jean esos serían los primeros pasos en un camino sin regreso. Los alienígenas serían derrotados en una batalla final, gracias al plan del Profesor y la Patrulla-X, pero tiempo después Reed Richards, el líder de los Cuatro Fantásticos, haría saber a Xavier que aun eran una amenaza, ocultos en el espacio cercano a la Tierra. Juntos, ambos equipos acabaron con la amenaza de los Z’nox de una vez por todas, pero en el espacio, sin que nadie lo supiera, algo detectó a Jean por primera vez. Algo poderoso más allá de toda definición. Y el futuro quedó sellado.

Recuerdos de gritos y confusión, al abrir los ojos, mientras la liberan de las lianas que la mantienen atrapada. Nuevos rostros junto al de su amado Scott. Una diosa de ébano y pelo blanco que controla el viento y los rayos. Un tipo gigantesco que parece estar hecho de metal. El aullido sónico de un antiguo enemigo. El olor a azufre de una figura que parece salida de una pesadilla mientras se teleporta de un lado a otro. Un nativo americano que parece invencible. Recuerda los gritos de la isla mientras las llamas de un sol rojo con forma humana incineran todo a su alrededor. Y entre todos, una figura con garras, como un borrón imparable, cortando, cortando y cortando. Recuerda a sus amigos, siendo liberados también de la isla viviente de Krakoa, su última y fallida misión.

Habían pasado muchos años desde el enfrentamiento contra los Z’nox y la Patrulla-X no había estado cruzada de brazos. Decenas de amenazas habían sido derrotadas por el equipo de adolescentes que habían crecido juntos y se habían convertido en familia. Pero ya no eran adolescentes cuando el Profesor detectó la aparición de un mutante en una isla del Pacífico. Sin embargo, como la Patrulla-X pudo comprobar a su llegada a la isla, no se trataba de un mutante normal sino de la propia isla, Krakoa, un ser que se alimentaba de la energía de otros mutantes. Sin ninguna posibilidad de enfrentarse a ella, la Patrulla-X fue derrotada y atrapada y Xavier tuvo que reclutar un nuevo equipo de mutantes para acudir a su rescate.

De regreso a la mansión conocería los nombres de los que serían los nuevos miembros de su familia. Ororo, Piotr, Kurt… y Logan. Ese pequeño hombrecillo malhumorado canadiense, que la miraba con unos ojos que ardían con un fuego interior como no había conocido nunca. Ellos serían la nueva Patrulla-X, había llegado el momento de que los antiguos alumnos pudieran tomarse un descanso y que los nombres de Tormenta, Coloso, Rondador Nocturno, Ave de Trueno, Fuego Solar, Banshee y Lobezno fueran su reemplazo. Sólo Scott, el siempre responsable Scott, decidió permanecer en el equipo, como su líder de campo.

Recuerda otra vez la nieve, esta vez en las aceras de Manhattan en navidad. Pero no, sobre todo recuerda la pantalla con un número 27. 27 minutos para llegar a la Tierra. El resto de su vida. Era navidad y Jean estaba de celebración, junto a Xavier, Scott y el resto de la Patrulla-X, cuando fueron capturados por los gigantescos robots Centinelas de Steven Lang, un fanático obsesionado con acabar con la raza mutante. Fueron llevados hasta la base espacial donde Lang había estado construyendo diferentes tipos de centinelas, algunos de ellos pensados para suplantar a los miembros de la Patrulla-X original. Pero tras acabar con la nueva amenaza, se vieron obligados a abandonar el lugar en un transbordador antes de que se destruyera. El problema es que en ese momento se estaba produciendo una de las peores tormentas solares conocidas. El doctor Peter Corbeau, que huía junto a ellos les informó de que el sistema de pilotaje automático del transbordador había quedado destruido durante la batalla y cualquiera que pilotara la nave moriría por la radiación. Tal vez alguno de ellos con sus poderes mutantes pudiera sobrevivir a la radiación, mientras el resto se refugiaba en la parte más protegida de la nave, pero él era el único con el conocimiento para pilotar el transbordador y sólo era humano.

Un viaje de 27 minutos hasta la Tierra. 27 minutos de exposición a la radiación cósmica. Un humano no aguantaría ni 30 segundos. Una distancia imposible de recorrer. Salvo para una de ellos. Con sus poderes telepáticos restaurados tiempo atrás, Jean podría absorber el conocimiento de pilotaje del doctor, mientras con sus escudos telequinéticos se protegía de la radiación. Era la única opción, pero no engañaba a nadie. Scott jamás lo permitiría, así que le dejó inconsciente con sus poderes. Tampoco Logan, que la pidió que no hiciera heroicidades, al él le apartó con palabras hirientes. El resto sabían que había tomado la decisión y no podrían hacerla cambiar de parecer así que se despidieron entre lágrimas, pidiendo a Tormenta que le dijera a Scott lo mucho que le había amado. 27 minutos. No había más tiempo que perder. Sella la cabina telepáticamente, se ajusta los cinturones del asiento de la silla de piloto y separa el transbordador de la base. Comienza el descenso hacia la Tierra. Un minuto para el impacto de la llamarada. 20 minutos hasta la atmósfera. La nave tiembla con el impacto de la radiación. Jean apenas es capaz de soportar la presión y mantener la protección de sus poderes. 18 minutos. TAC, TAC, TAC, TACTACTAC el sonido de la radiación al atravesar el casco de la nave. En su cabeza oye los pensamientos de sus compañeros y los gritos de Scott desde la cabina de carga. Sus escudos se colapsan. 16 minutos. La carne empieza a consumirse y está casi ciega. Sólo su espíritu desafiante la mantiene en pie. 14 minutos. Se desangra. Tiene hemorragias internas y su cabello empieza a desprenderse. 12 minutos. Vacía, sus huesos están huecos y de no estar en el espacio sin gravedad yacería rota en el suelo. 10 minutos. Los cinturones de la silla ya no son capaces de sujetar el cascarón reseco en el que se ha convertido su cuerpo y empieza a flotar. 8 minutos. El dolor cesa. Pero no puede morir. No fallará a sus amigos hará lo que sea. 6 minutos. No puede fallar, no puede fallar. Entre el brillo que la rodea, una luz aún más intensa aparece detrás de ella. ¿Es una alucinación? 5 minutos. No tengas miedo dice la voz. Has gritado pidiendo auxilio. Lo he oído, he venido. 4 minutos. ¿Se está volviendo loca? No, hija de la Tierra, dice la voz, llamaste y yo madre de las estrellas, he acudido. Dime el deseo que alberga tu corazón. 3 minutos. La luz está adoptando la forma de Jean. El tiempo se agota. Pero cuidado, dice la voz, el fuego que ofrezco puede quemar, igual que calentar. Destruir igual que sanar. Y siempre consume. Una vez tomado, nunca puede ser extinguido. 2 minutos. Jean expresa su deseo, para salvar a la Patrulla-X bailaría con el mismo diablo… y quiere vivir. 1 minuto. La luz completa su transformación y extiende sus brazos. El transbordador entra en la atmósfera terrestre.

El controlador aéreo de la torre del aeropuerto Kennedy siempre recordará las alarmas cuando la maltrecha nave aparece en sus radares con un vuelo errático. Apenas tienen tiempo de despejar la zona de aterrizaje antes de que el vehículo impacte y empiece a partirse en pedazos, hasta que, rebotando varias veces contra la superficie, acaba por hundirse en la cercana bahía. De entre las aguas surgen las cabezas de los miembros de la Patrulla-X, que han logrado sobrevivir milagrosamente. Todos menos una, la que los ha salvado a todos. Pero antes de que Cíclope pueda sumergirse a buscar a su amada, las aguas empiezan a ebullir y una figura de melena roja con un traje verde y dorado emerge y se alza sobre ellos. Soy fuego y vida encarnada. Ahora y para siempre… ¡Soy Fénix! Jean había sobrevivido.

Pero no era tan sencillo. Y nada en el universo volvería ser lo mismo.

Tras el milagroso rescate, la Patrulla-X pasó un tiempo en el hospital mientras Jean se recuperaba, pero poco después volverían a sus actividades habituales, contemplando asombrados el nivel de poder desplegado por su amiga con su nueva identidad de Fénix. No tardaría mucho en ser requerida su ayuda por Lillandra, hermana del emperador D’Ken, gobernante del imperio alienígena de los shi’ar. Este quería hacerse con el poder del Cristal M’kraan, el nexo de todas las realidades y Lilandra estaba convencida de que eso acabaría con toda la existencia. Atravesando un portal viajaron a un planeta lejano, donde se enfrentaron a las fuerzas de élite del emperador, la Guardia Imperial shi’ar.

Gracias a la aparición en el último momento del padre de Scott, líder de los rebeldes Saqueadores Estelares, lograron darle la vuelta a la batalla, pero entonces, cuando el techo se derrumbó y la luz de las estrellas se reflejó en el cristal, con un destello hizo que todos fueran transportados a un planeta sin nombre. Allí prosiguió la batalla contra los guardianes del Cristal, hasta que Raza, uno de los Saqueadores arrojó al tirano emperador contra su superficie y todos fueron transportados a su interior. Allí, rayos del cristal hicieron que cada uno viviera su propia pesadilla personal, hasta que Cíclope, con sus rayos ópticos lo dañó, haciendo que toda la realidad se tambaleara. El cristal contenía una galaxia de neutrones, que, de ser liberada, se expandiría hasta consumirlo todo. Entonces Fénix, con la ayuda de la energía de Tormenta y el padre de Scott, entró en el núcleo del cristal y usando su poder renovó el patrón que contenía a la galaxia dentro del cristal, salvando a todo el universo.

La hazaña de Fénix sería recordada para siempre, pero cuando el bien brilla, el mal acecha. Y en este caso el mal tenía la forma de un club de degenerados de la alta sociedad, el Club Fuego Infernal. Sin escrúpulos en su búsqueda insaciable de más poder, uno de los miembros del círculo interior, el antiguo miembro de la Hermandad de Mutantes Diabólicos, Mente Maestra, hizo de Jean su objetivo. Su poder era el de crear ilusiones y con ayuda de un artefacto que le concedía un cierto grado de telepatía, creado por otra telépata, la Reina Blanca, fue asaltando poco a poco la mente de Jean, haciéndola vivir lo que ella creía que era la vida de una antepasada y que estaba enamorada del apuesto Jason Wyngarde, la identidad ficticia creada por Mente Maestra. Poco a poco fue debilitando a Jean, animándola a recrearse en sus deseos más secretos y su pasión contenida, haciendo que no distinguiera realidad de ficción, hasta que acabó atrapándola en la identidad que había creado para ella, la sádica Reina Negra del Club Fuego Infernal.

Sin embargo, Mente Maestra llegó demasiado lejos, hiriendo mortalmente a Scott cuando esté se introdujo en la mente de Jean para intentar romper el control que el villano ejercía sobre ella. Jean se liberó y ejerció su cruel venganza sobre él, reduciéndolo a un estado comatoso y babeante. Pero era demasiado tarde, el daño estaba hecho.

La Patrulla-X utiliza un avión privado con tecnología puntera de camuflaje y nadie de los que paseaban por Central Park por la noche habría sido capaz de detectar su presencia mientras los sobrevolaba rumbo a la Escuela de Xavier, hasta que estalló y una nueva estrella brilló sobre el parque. Una estrella con forma de mujer, de melena ardiente y traje rojo y dorado, Fénix Oscura. Alguno de esos paseantes recordará como cerca de la mujer, otras figuras caían de manera incontrolada hacia el suelo, evitando morir aplastados utilizando sus poderes variados para salvarse a sí mismos y a sus amigos. Más aun recordarán como estas figuras, las de la Patrulla-X, pasaron a librar una batalla casi sin esperanza contra la mujer rodeada de fuego. Viento huracanado, relámpagos o rayos de energía, nada parecía suficiente para derrotarla, hasta que todos yacieron inmóviles en el suelo y un gigantesco ave de fuego iluminó todo Manhattan antes de perderse rumbo a las estrellas.

Recuerdos que permanecerán indelebles en la memoria de los que contemplaron lo sucedido. Pero no todos los recuerdos permanecen. Porque a veces no queda nadie para recordar. Los habitantes del cuarto planeta del sistema alrededor de la estrella D’Bari, en el lejano imperio Shi’ar, una civilización antigua y amante de la paz, llevaban a cabo su vida normal cuando un brillo en el cielo hizo que todos alzaran la mirada a tiempo de contemplar cómo algo sucedía con su sol. No tendrían demasiado tiempo para averiguar qué estaba pasando, antes de que su fuente de vida se transformara en su destrucción al convertirse en una gigante nova, creciendo y liberando su energía hasta consumir todo el sistema. En el límite del sistema, una solitaria nave shi’ar registró lo sucedido y contempló cómo de la destrucción emergía una figura femenina rodeada de llamas.

El Fénix estaba hambriento y había devorado la estrella, sin importar que eso pudiera causar la muerte de más de cinco mil millones de personas. La ahora emperatriz Lillandra sí recordara la llamada del capitán de la nave para informarla de lo que había sucedido y cómo habían atacado a la criatura en venganza por la destrucción causada. Lilandra siempre recordará la gigantesca ave de fuego que crecía cada vez más en la pantalla antes de que se cortara la transmisión. Y Lilandra sabía de quién se trataba.

En la Tierra, Sara Grey, la hermana de Jean, se despierta al oír voces en la planta de abajo en la casa en la que vive con sus padres. Son voces de alegría, porque Jean ha regresado. Pero algo está mal, su apariencia es diferente. Viste de rojo y dorado y aunque alegre, parece en tensión, a punto de saltar por lo más mínimo. La conversación se vuelve violenta y Jean se enfrenta a su padre, que la acusa de no ser su hija. Pero antes de que las cosas vayan a peor la niebla cubre la casa y Jean sale volando hacia el exterior. Sus antiguos compañeros han regresado para detenerla y esta vez vienen mejor preparados. Colocando por sorpresa un artefacto en su frente, para distorsionar sus pensamientos, se enfrentan a ella hasta que consiguen derribarla y Lobezno la atrapa contra el suelo. Recuperando algo de su antiguo ser le suplica que acabe con ella antes de que haga más daño. Pero Lobezno habiendo amado a Jean como nunca en su vida es incapaz de hacerlo.

Demasiado tarde, el momento ha pasado, Fénix se libera, destruye el artefacto y con su poder al completo inmoviliza a toda la Patrulla-X. Menos a Cíclope, que se había mantenido apartado y sólo ahora entra en acción para evitar que Jean asesine a sus amigos. Algo se quiebra en Jean y parece dudar, hasta que el Profesor Xavier lanza un ataque mental contra ella. El cielo se ilumina con la Fuerza del Fénix, mientras en el plano mental, los dos telépatas más poderosos de la Tierra libran un combate diferente. Poco a poco, como hizo cuando Jean era sólo una niña, Xavier va estableciendo bloqueos en su mente, esta vez para impedir su conexión con la fuerza que quiere consumirlos a todos, hasta que, con un destello final, el Fénix desaparece y el cuerpo desnudo de Jean cae a tierra, ella misma de nuevo. Y entonces, cuando están celebrando la victoria, un parpadeo y todos se desvanecen.

Existe una zona en la Luna conocida como la zona azul. Creada por razas alienígenas hace un millón de años, sus estatuas contemplan silenciosas y recuerdan. Importantes acontecimientos para la humanidad han sucedido allí y volverán a suceder. Pero en este momento sus recuerdos serán de la batalla desesperada librada entre la Patrulla-X y la Guardia Imperial por el destino final de Jean. Cuando la Patrulla-X desapareció, de casa de los Grey fueron transportados a la cubierta del buque insignia de la flota shi’ar. Tal vez exista un mundo donde una heroína como Jean pudiera ser perdonada por la muerte de todo un planeta habitado, quizás bloqueando su poder hasta asegurarse de que no volviera a suponer una amenaza. Pero este no es ese mundo. El Fénix había cometido el asesinato de cinco mil millones de personas y eso debía tener consecuencias, debía ser destruido. Allí la Patrulla y la propia Jean fueron informados de los actos de Fénix Oscura y el riesgo de que algo así volviera a suceder era demasiado grande. En ese momento, antes de que se llevara a cabo la condena, Xavier, que conocía las costumbres shi’ar como amante de la emperatriz, consiguió ganar tiempo solicitando un juicio por combate entre la Patrulla-X y la Guardia Imperial.

Pero era una batalla decidida antes de empezar. Con todo su poder, la Patrulla-X aun era joven, todavía no habían alcanzado el máximo potencial de sus poderes y llegaban cansados tras la multitud de crisis que habían tenido que superar recientemente. Uno a uno, fueron cayendo, derrotados por una de las pocas fuerzas en la Galaxia capaces de superarlos. Los esfuerzos conjuntos de dos Guardianes lograron incapacitar a Tormenta, la primera en caer. Los mismos fueron necesarios para El Angel. Le siguieron Rondador Nocturno y la Bestia. Y aunque Coloso parecía imbatible, finalmente acabó cayendo ante el líder de los Guardianes, el poderoso Gladiador. Lobezno había desaparecido en el interior de las instalaciones de la Luna, el hogar del misterioso vigilante y sólo quedaban Jean y Scott en pie.

Tras esconderse y tener un breve descanso, acudieron de nuevo a la batalla, dados de la mano. Mientras toda la Guardia Imperial acudía hacia ellos. No quedaba esperanza y entonces, desde el acorazado shi’ar que se encontraba en órbita pudieron observar una explosión de energía y cómo un ave de fuego llenaba el horizonte. La tensión y ver caer a su amado Scott había sido demasiado y los bloqueos mentales de Xavier habían desaparecido, el Fénix había renacido. La Guardia Imperial cayó como un castillo de naipes frente a su poder y se volvieron las tornas de la batalla. Pero la Fuerza Fénix debía ser contenida y Xavier pidió mentalmente a sus pupilos que se enfrentaran a ella. Aunque debilitada, tampoco eran rivales para Jean, cuyas ropas de Fénix, aunque verdes, empezaban a tornarse de color rojo. Antes de perder el control, Jean comprendió la verdad, que ella y el Fénix eran lo mismo. Estaban unidas para siempre y era inevitable que el hambre la volviera a dominar. Se retiró, huyendo por un antiguo túnel, como si supiera hacia dónde se dirigía, seguida por Scott que la imploraba que se detuviera. Pero sus ropas eran completamente rojas ahora. Inmovilizó a Scott con sus poderes telequinéticos, mientras un gigantesco cañón se alzaba en las sombras tras ella. Había robado ese conocimiento de sus enemigos y sabía lo que se encontraba allí. Con una última despedida, recordó a Scott que lo amaba y que una parte de ella siempre estaría con él, antes de desaparecer por completo con el disparo del cañón que había activado deliberadamente.

Pasaron los años y la vida continuó. Una mujer con el rostro de Jean caminó por la Tierra bajo el nombre de Madelyne Prior y se casó con Scott, teniendo un hijo con él, el pequeño Nathan Summers. Otra Fénix se alzó, Rachel, la hija de Jean y Scott en un futuro alternativo. Pero ninguna era la verdadera Jean. Como tampoco lo había sido Fénix.

 

Jean recuerda soñar en una sala blanca. Sueña con estar trabajando en un edificio de altura infinita junto a un extraño obrero. Y entonces llegan las voces. Voces que preguntan, voces que quieren hacerla daño, así que los aleja. Pero todos los sueños llegan a su final y las voces no paran de acercarse. Y entonces llega la hora de despertar. Está rodeada de extraños. Un mayordomo. Un musculoso semidesnudo que parece salido de un museo de arte antiguo. Un hombre vestido con un uniforme como la bandera de Estados Unidos. Y otro casi casi entero de azul, canoso y con un cuatro en su pecho. Creyendo que se trata de centinelas de Steve Lang, Jean utiliza sus poderes para aplastarlos contra el techo, hasta la llegada de una mujer rubia en pijama a la que no afectan sus poderes y que la encierra en un campo de fuerza. Entonces las cosas empiezan a calmarse y los extraños se presentan como miembros de los Vengadores y los Cuatro Fantásticos. Pero Jean está confusa, le cuesta pensar y quiere acudir a buscar a la Patrulla-X, algo con lo que no están muy conformes en ayudarla, dado que lo último que se ha visto de ellos ha sido trabajando junto al criminal mutante Magneto. Esto acaba de desconcertar por completo a Jean, que les suplica que la lleven a casa de sus padres.

Allí encuentran un artefacto alienígena con el rostro de Jean y que según Reed Richards sirve para almacenar los recuerdos de alguien. Tras sostenerlo dubitativa, Jean recuerda todo, la caída desesperada hacia la Tierra y el pacto con la entidad cósmica que estaba adoptando su forma. Pero el daño que había sufrido era tan grande que la entidad la protegió en una vaina regenerativa mientras se recuperaba, adoptando su forma y sus recuerdos y ocupando su lugar durante ese tiempo.

Finalmente, Jean volvió a entrar en contacto con sus antiguos amigos y cuando Scott supo que estaba viva, abandonó a su mujer. Preocupada por el sentimiento antimutante que se vivía en aquel momento y lo mucho que se habían alejado sus amigos del sueño de Xavier, les convenció de formar un nuevo grupo, Factor X, que simulando ser cazadores de mutantes en secreto buscaban y ponían a salvo a los suyos. Poco a poco Jean y Scott volvieron a unirse, cuando ella logró aceptar la idea de que el Fénix había amado a Scott igual que si fuera ella misma. Además, estaba el problema de por qué Madelyne era una copia exacta de ella misma. En medio de todo esto, el grupo empezó a verse enfrentado al mutante más antiguo del planeta, el poderoso Apocalipsis, que atrapó a su amigo El Ángel y lo convirtió en Muerte, uno de sus jinetes. También se sabría más adelante que Madelyne era un clon de Jean creado por el villano Mr. Siniestro y que el Fénix, al ser destruido, había insertado un fragmento de su conciencia en ella. Todo acabaría desencadenando la invasión de los demonios del reino del Limbo y la muerte de Madelyne, lo que provocó que Jean absorbiera el fragmento de la consciencia del Fénix que poseía, mezclando todas las memorias de ellas en su mente, lo que la provocaría un trastorno de identidad hasta que logró expulsarlas de su sistema y sólo permaneció ella.

Recuerda el llanto del pequeño Nathan, al que había empezado a criar junto a Scott como a su hijo, hasta que Apocalipsis le infectó con un tecno virus y se vieron obligados a enviarle al futuro junto a la viajera temporal Hermana Askani, que decía ser la única capaz de salvarle. Mucho más adelante, Scott y Jean también viajarían al futuro y bajo identidades secretas ayudaron a criar al joven Nathan.

Pero antes de eso recuerda cómo el grupo de Factor-X se disolvió y pasaron a formar parte de dos grupos de la Patrulla-X, el Azul, a las órdenes de Cíclope y el dorado, a las de Tormenta, donde se incorporó Jean. Discordia, Siniestro, Apocalipsis, el virus Legado… Las crisis se sucedían una tras otra hasta que Jean decidió proponer matrimonio a Scott, que esta vez sí, se pudo casar con la verdadera Jean.

La destrucción causada Onslaught, la fusión psiónica entre Charles Xavier y Magneto supuso un punto y aparte. El odio antimutante creció aun más, disparando la operación Tolerancia Cero tras la que Jean y Scott decidieron retirarse durante una temporada, aunque Scott estaba preocupado porque Jean había empezado a llevar el traje verde y dorado de Fénix, además de manifestar aves de fuego mientras entrenaban. Tampoco es que su retiro durase demasiado y ambos regresaron a la Patrulla-X a petición de Tormenta.

En una batalla contra Apocalipsis, éste poseyó la mente de Scott que, tras el enfrentamiento con la Patrulla-X, fue dado por muerto. Poco a poco los poderes de Jean se iban incrementando y la preocupación por el regreso del Fénix empezaba a extenderse. Cuando descubrió que Scott seguía vivo, acudió y logró liberarle de la influencia de Apocalipsis. Todo esto fue la antesala de una nueva época para los mutantes, cuando el Profesor Xavier hizo pública su identidad como mutante ante las cámaras del mundo. Lo que no sabían en aquel momento es que en realidad estaba siendo controlado por su gemela maligna, Cassandra Nova, una de las peores amenazas a las que se tendrían que enfrentar en el futuro. Después de que la Patrulla-X la derrotara tras exterminar a más de dieciséis millones de mutantes en la isla de Genosha, la hermana de Xavier se había introducido en su mente y había intercambiado sus cuerpos.

Recuerda el sabor de un beso. En las afueras de la escuela. Y recuerda el rechazo de Logan, que se aleja diciendo que nunca funcionaría entre ellos. Eran tiempos muy revueltos. Bajo el control de Cassandra, Xavier había abandonado la escuela para regresar con Lilandra y la responsabilidad de la dirección había recaído sobre Jean. Scott no había vuelto a ser el mismo desde la posesión de Apocalipsis y la distancia entre ellos no hacía más que acrecentarse. Mientras tanto habían surgido nuevas amenazas como la aparición de los fanáticos Hombres-U, cosechadores de órganos mutantes que se implantaban a sí mismos, o el regreso de Cassandra poseyendo el cuerpo de Xavier y al mando de las fuerzas del imperio shi’ar. Todos serían derrotados por la Patrulla-X, mientras el poder de Jean no paraba de crecer. Recuerda el miedo y la desconfianza de todos cuando Jean hizo lo imposible para salvar a Xavier y derrotar a Cassandra, transfiriendo la mente completa de este a la suya, antes de fragmentarla y esconderla en las mentes de todos los mutantes de la Tierra como una trampa para su malvada gemela.

Y entonces, el recuerdo de un casco rebotando en el suelo, antes de ser seguido del resto del cuerpo. La cabeza de Xorn, el sanador, que había sido reclutado por Scott cuando todos en el instituto padecían una misteriosa enfermedad y que había sido clave en ayudarles a derrotar a Cassandra. Logan aúlla salvaje, con sus garras manchadas de sangre, mientras los demás le alejan del cuerpo caído. ¿Cómo han llegado a eso? Pero antes, también recuerda la furia y el sabor de la traición cuando descubrió que Scott y Emma Frost, la Reina Blanca, antigua enemiga y ahora compañera, estaban manteniendo una aventura mediante los poderes telepáticos de ella. La distancia entre Jean y Scott había llegado a un punto en el que por mucho que se quisieran, no podían estar juntos.

Mientras, las cosas en la Escuela no paraban de empeorar.

Una nueva droga que potenciaba los poderes mutantes a riesgo de consumirlos por completo se estaba extendiendo. Algunos alumnos se revelaban de manera violenta y la propia Emma Frost fue asesinada por una de sus pupilas, la cuco Esme, rota en millones de pedazos de su forma de diamante, aunque Jean logró reconstruirla y devolverla a la vida. Su poder no paraba de crecer. Recuerda la noticia de que Logan había sido dado por muerto en el espacio y cómo acudió inmediatamente a su rescate, sólo para descubrir que se trataba de una trampa y quedar atrapada junto a él en un asteroide que se precipitaba hacia el Sol. El Asteroide M, la base de su antiguo enemigo Magneto. El hombre que estaba detrás de todo lo que había sucedido últimamente. Bajo la influencia de la colonia de bacterias inteligente Sublime, Magneto se había hecho pasar por Xorn, utilizando tecnología para simular sus poderes curativos. Cuando todas las piezas encajaron en su sitio, Magneto se reveló, incapacitando a la Patrulla-X y utilizando a los alumnos a los que había influenciado como su nueva Hermandad de Mutantes Diabólicos. Y mientras tanto, el tiempo se acababa para Jean y Logan. Cuando ella empezaba a agonizar, Logan la apuñaló con sus garras para que tuviera una muerte piadosa. Todo se iluminó y se completó el regreso del Fénix, aunque manteniendo la personalidad de Jean. Con su poder restaurado por completo, reconstruyó una nave y llevó a ambos hasta la Tierra al enfrentamiento final. Magneto había capturado Manhattan, aislando la isla del resto de Nueva York y amenazaba con cambiar el eje magnético de la Tierra si no se cumplían sus condiciones. Estaba completamente enloquecido y poco a poco sus aliados le fueron abandonando. Hasta que quedó enfrentado y sometido a Xavier. Pero desde el suelo, cuando Jean se acercó a ayudarle, descargó toda la energía que había acumulado sobre ella. Un impulso capaz de romper un planeta entero concentrado en una única persona. Destrozada por dentro, más allá de toda recuperación, Jean empezó a perder la consciencia, mientras veía cómo Logan se arrojaba sobre Magneto. Scott llora sobre ella. Vive, Scott. Vive. Lo único que hice fue morir sobre ti… Y con esas palabras, Jean se despidió y falleció.

Y así permaneció durante 14 de nuestros años. Durante esos años resucitó brevemente, durante unas horas, cuando la Fuerza Fénix fue dañada y obligada a buscar ayuda. Pero no era su momento y regresó a la tumba. Volverá a alzarse era la inscripción que se leía en su lápida. Y así sería. Mucho tiempo después, cuando nadie albergaba esperanza ya. Pero la Fuerza Fénix no había acabado con ella y esta vez sí, Jean volvió a caminar sobre la Tierra. Sin embargo, no aceptó el poder del Fénix y la rechazó, manteniéndose sólo como Jean. Todo esto ocurriría muy poco antes de que el mundo mutante cambiara por completo, Xavier y Magneto revelaran su alianza y la nueva nación utópica de los mutantes se ubicara en la isla de Krakoa. En el nuevo orden mundial establecido, Jean ocupaba un puesto prominente, una de las líderes de la nación, en el Consejo Silencioso. Todo era brillante en Krakoa. Jean, Scott y su familia, que incluía a Logan, podían vivir juntos, libres de prejuicios y en perfecto equilibrio.

Por supuesto las amenazas a los mutantes se multiplicaron después de semejante ejercicio de poder, pero habían descubierto algo que les situaba muy por delante de cualquier otra nación de la Tierra y puede que de la Galaxia. El secreto de la inmortalidad. Sin necesidad de recurrir a pactos fáusticos con fuerzas cósmicas. Los mutantes se sentían invencibles y ni las amenazas como el grupo de radicales Orchis podían acabar con ellos. De hecho, Jean acabó abandonando su puesto en el Consejo para que ella y Scott pudieran formar un nuevo equipo al estilo de la Patrulla-X tradicional, pasando a vivir en una base en un árbol gigantesco en Nueva York, donde Jean se enfrentó a amenazas como el Señor del Reino de los sueños, Pesadilla, o al criminal alienígena Cordyceps Jones.

Todo iba bien. Pero se acercaban las sombras y nada dura eternamente.

Cómics recomendados

Clásicos

Marvel Deluxe. Astonishing X-Men. La canción final de Fénix. Tomo que recopila una miniserie centrada por completo en el poder de la Fuerza Fénix. Desde luego no llega al nivel de Chris Claremont, pero es un guion de Greg Pak muy continuista con las pautas establecidas por Claremont y Byrne y eso ya lo hace mejor que casi todo lo que ha venido después. Si tenéis problemas para encontrar este tomo, que está agotado en la editorial, también podéis encontrar la serie recopilada más recientemente en el tomo 7 de la colección El Renacimiento de Marvel – Los años 2000, una de las recientes iniciativas de edición de cómics que ha tenido Carrefour junto a Panini.

Modernos

New X-Men de Grant Morrison. En diferentes ediciones, coged la que podáis encontrar. En cualquiera de ellas Panini ha recopilado en siete volúmenes toda la etapa del guionista Grant Morrison. Aunque polémica por el peculiar dibujo de Frank Quitely en muchos de los números, o no polémico sino horripilante de Igor Kordey en otros, esta etapa insufló una nueva vida a los mutantes en una época que lo necesitaban. Aunque todos los personajes principales sufren una gran evolución y Morrison plantea las bases que definirán a los mutantes a partir de entonces, una de las que más destaca y alrededor de la que se centra gran parte de la historia es precisamente Jean Grey. Lectura obligada si te interesan los mutantes.

Para todos los tiempos

Marvel Must-Have. La Patrulla-X: La Saga de Fénix Oscura. No podía ser de otra manera. Panini escogió para encabezar su nueva colección de comics clásicos esta saga de la que todo lo que pueda decir se quedará corto. Los que sigáis el podcast habitualmente estaréis cansados de oírme recomendar este cómic, pero es porque este es EL cómic. Con un dúo creativo irrepetible como eran Chris Claremont y John Byrne, éste ha pasado a la historia como uno de los mejores cómics de superhéroes, con un guion y un dibujo espectaculares. Una saga dura, en la que demuestran que no tenían miedo de abordar cualquier tema con madurez, es la que define por completo al personaje de Jean Grey y su tormentosa relación con la Fuerza Fénix. Si por algún motivo no lo habéis leído y os interesan los cómics de superhéroes, es difícil que podáis escoger otro mejor. Absolutamente imprescindible.

“Venimos a este mundo solos y lo abandonamos del mismo modo. El tiempo que pasamos entre medias – viviendo, compartiendo, aprendiendo juntos… eso es todo lo que hace que la vida merezca ser vivida.” – Jean Grey

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