Gruñido, humo de tabaco sobre el micrófono.
Logan – Bueno, Ben, ¿cómo quieres que empecemos esto?
Ben Urich– Podríamos empezar porque apagases ese puro, se te va a entender fatal, además de que aquí está prohibido fumar.
(Gruñido)
L – Está bien nene, lo que tú digas, no te pongas así.
(Sonido de apagar el puro)
L – Ya está señor Urich, todo serio con su grabadora y sus notas. Repito la pregunta, ¿por dónde quieres empezar?
B – Empecemos por cómo quieres que me dirija a ti. Siempre has respondido a Logan, pero me he dado cuenta de que últimamente muchos de tus compañeros te llaman James.
L – Directo al grano, ¿eh, Ben? Tienes un buen instinto, es un buen modo de empezar, puesto que no es ni más ni menos que el comienzo de todo. Pero antes, tengo que avisarte, no esperes sacar de aquí una cronología ordenada de mi historia. Han sido muchos más años de los que imaginas y, digamos que la vida no me ha tratado bien en cuanto a la memoria. De hecho, antes de empezar realmente, quiero que tengas claro por qué estoy aquí revelando todo lo que te voy a contar. No sólo es por un favor al flacucho para compensar lo que te hizo el chaval en la memoria, creo que ya tuviste tu exclusiva y nos tocó pagar lo que vino después. No, la verdad es que cuando me enteré de lo que había sucedido me cogí un cabreo monumental, porque créeme cuando te digo que tengo experiencia con que trasteen en tu cabeza. No estuvo nada bien, por mucho que el chaval pensara que estaba haciendo lo correcto para evitar un mal mayor.
L – Pero ya son suficientes prolegómenos. Me has preguntado por qué han empezado a llamarme James y es porque ese es el nombre que me pusieron cuando nací, aunque era algo desconocido por mi hasta hace relativamente poco. Todos los recuerdos de mi pasado más antiguo habían permanecido borrados y ocultos de mi memoria por cuestiones de las que imagino que hablaremos más adelante. El caso es que mi nombre es James Howlett. Nací en la finca de mis padres en Canadá, a finales del siglo XIX. ¿Te sorprende por mi apariencia? Bueno, una de las ventajas, si es que se puede llamar así, de mis poderes regenerativos es que hacen que envejezca mucho más despacio de lo normal. Pero no todo es vino y rosas. Ni con mis poderes ni con mi infancia. Por lo visto yo nací fruto de la aventura de mi madre, Elizabeth, con el guarda de la finca, Thomas Logan, un tipo encantador que vivía con su hijo al que maltrataba habitualmente entre borrachera y borrachera y que se quedó con el nombre de Perro. Poco cariño recibí de mi madre, que nunca llegó a superar la muerte del hermano mayor al que nunca conocí. Aunque mi padre sí se preocupó por mí, el verdadero cariño lo obtuve de una muchacha llamada Rose O’Hara, una asistenta contratada por mis padres para cuidar del que parece ser que era un chaval débil y enfermizo.
Entre Perro, Rose y yo formamos un buen grupo, hasta que Perro llevado por lo que sentía hacía Rose y la mierda que le había metido en el cerebro su… nuestro padre toda su vida, intentó sobrepasarse con ella. Cuando le conté lo que pasaba a mi padre, Perro se vengó matando a un cachorro que yo tenía como mascota, consiguiendo que le expulsaran a su padre y a él de la finca. A Thomas no le sentó precisamente bien y, borracho, invadió nuestra mansión e intentó llevarse a mi madre con él. Cuando mi padre intentó detenerle, Thomas le asesinó de un tiro en la cabeza.
L – No sé lo que has estudiado sobre nosotros, los mutantes, pero es relativamente conocido que nuestras habilidades suelen despertarse en la adolescencia. Los traumas y las situaciones de estrés ayudan a que se produzca el cambio. Imagina lo que sentí cuando entré en la habitación y me encontré esa escena. En ese momento se acabó el débil Jimmy y por primera vez en mi vida me vi poseído de una rabia incontenible. Tres garras emergieron de cada uno de mis puños y destripé a Thomas, marcando el rostro de Perro que sí consiguió huir. Tres cicatrices paralelas en el rostro, como las que tenía mi madre en la espalda y que nunca me dijeron a qué se debía. Mi hermano mayor, si creo que lo que me contaron muchos años más tarde cuando me lo encontré en el Infierno.
B – Perdona, a qué te refieres con el infierno. ¿Es una manera de hablar?
L – Je, no nene, hablo del Infierno con mayúscula. El sitio al que va la gente simpática al morir. Jajaja, viendo tu cara espero que ese chisme tenga memoria de sobra, porque tenemos para rato. Por dónde iba… a sí, mi padre con un tiro en la cabeza, mi padre biológico desangrado en la habitación y mi madre como observadora. Hasta que cogió el arma de Thomas y se suicidó. Parece ser que toda la situación sumada al verme con la misma condición que mi hermano fue más de lo que podía soportar su cordura. No recuerdo muy bien lo que sucedió a continuación. Sé que Rose llegó y me ayudó a huir de allí, la pobre Rose a la que Perro culpó después de los asesinatos, y que precisamente me puso el nombre de Logan mientras nos escondíamos y huíamos por Canadá, fingiendo ser primos. La pobre no sabía lo que hacía intentando ayudarme y acabaría pagando el precio más adelante. Pues ahí tienes la historia de mi nombre, de mis dos nombres, de hecho.
B – Mmmm, luego volveremos a Rose, si no te importa, parece que hay mucha más historia ahí. Pero antes me gustaría conocer a qué has dedicado tu vida durante semejante cantidad de años. Has vivido todas las guerras del siglo XX como adulto, lo que me hace pensar que con tu historial hayas estado en la mayoría de ellas, ¿no?
L – La mayoría probablemente sea un término que se queda corto. Me atrevería a decir que he estado en todas y cada una de las principales guerras. Las dos grandes, Vietnam, la guerra fría… la lista es interminable. Pero supongo que imaginas que con habilidades como las mías, un retiro y dedicarme a la pintura no eran una opción. Ja, tampoco es que se me de bien pintar, eso se lo dejo a Peter, yo soy más de otras diversiones, tú ya me entiendes. ¿Te parezco frívolo? Bueno, más de cien años de ver como los seres civilizados se mataban unos a otros te enseñan a apreciar la parte buena de la vida que hay entre baños de sangre. ¿Yo estaba en Hiroshima, sabes? Cuando la bomba. Había escapado de un campo de prisioneros japonés y me había enamorado de Atsuko, una mujer de allí que me ayudó. Como te he dicho antes, la habilidad de sobrevivir a todo, incluso a una bomba nuclear, te permite ser espectador de cosas que preferirías no haber visto jamás.
B – ¿Entiendo que Atsuko falleció en el bombardeo?
L – En realidad no, la asesinó poco antes un soldado americano que había escapado conmigo del campo de prisioneros. Un mutante como yo, irónicamente. Bueno, exactamente como yo no, ya que él no sobrevivió a la bomba, que cayó justo cuando estábamos luchando.
B – Rose, Atsuko… Por el modo en qué lo estás diciendo imagino me temo que no estás pensando sólo en ellas, ¿no?
L – Casi 120 años vagando por el mundo. No. Si me estás preguntando si me he dedicado a vivir mi vida siempre sólo, pues no. He tenido la fortuna de poder compartir algunos episodios de mi vida con grandes mujeres. Fortuna para mí, no tanto para ellas. Debería haber aprendido antes que si las amaba lo mejor era dejarlas vivir su vida, pero nadie es perfecto, ¿no? Y a veces es difícil no tropezar en la misma piedra. Empezando por Rose, aunque era más una hermana que otra cosa para mí, la lista es mucho más grande de lo que me gustaría reconocer: Rose, Clara Creed, Zorra Plateada, Atsuko, Seraph, Itsu, Mariko… Sí, antes de que digas nada, muchas de ellas eran japonesas. Japón y su cultura tienen una gran relevancia en lo que he llegado a convertirme. De no ser por la disciplina y las técnicas aprendidas gracias a ellos, en especial mi sensei Ogun.
B – Volviendo a Rose…
L – Sí, claro, Rose. Su vida acabo poco después de donde dejé la historia de antes. Nos encontrábamos huyendo de mi abuelo en Canadá, cuando encontramos refugio en una colonia minera. Fue allí donde mis compañeros mineros empezaron a llamarme Lobezno, por el modo de pelear que tenía. También fue allí donde Rose se enamoró del capataz, un buen hombre que nos ayudó en todo momento, y se hubiera casado con él, de no ser porque Perro nos encontró antes. Sabes, te he hablado antes de los efectos secundarios de mi factor curativo. Lo cura todo, incluyendo los traumas. Aunque para eso tenga que atacar a mi memoria y hacer que pierda recuerdos. No recordaba de dónde venía, ni nada de mi infancia, pero Perro sí recordaba. Empezó a apalizarme hasta que algo se rompió dentro de mi y de repente recordé. Lo hubiera matado allí mismo si Rose no me hubiera detenido. ¿Has visto alguna vez a un animal salvaje enzarzado con otro? Si intentas separarlos es muy probable que la reacción no sea buena. En mi caso eso se queda corto. Y así Rose, la que me había cuidado cuando más lo necesitaba, mi primer amor verdadero, obtuvo como recompensa que la atravesara con mis garras cuando tropezó y cayó sobre mí, falleciendo en mis brazos.
L- No recuerdo muy bien lo que sucedió después. Hui a los bosques y viví entre lobos, como el animal salvaje que era. Creo que intenté repetidas veces acabar con mi vida, pero ya sabes, factor curativo otra vez. No había escapatoria fácil para mí. Sólo me quedaba seguir viviendo y seguir olvidando. A mi familia, a Rose, o lo que era ser humano. Y así es como acabé en una jaula, la atracción principal del circo de un malnacido llamado Hugo. Pero resulta que en el circo también había una pareja de hermanos muy especiales, los Creed. Saul y Clara. Mientras que el primero se alternó con Hugo para darme palizas diarias, Sara vio algo en mí, un rastro de humanidad que yo mismo había perdido, e intentó recuperarme. Y lo consiguió, por increíble que pueda parecer. Ella sería mi primera relación, aunque por poco tiempo. Su hermano ya me odiaba suficiente antes y el vernos juntos no hizo nada por mejorarlo. Me tendió una trampa y digamos que no acabó nada bien para él. Clara intentó detenerme cuando iba a arrojar a su hermano a lo que me había preparado, pero la ignoré y me abandonó. El amor se convirtió en odio y ahora sé que cuando el mayor de la familia acudió a dar su paliza anual a Saul como regalo de cumpleaños, Clara fue la que le dijo que yo era el responsable de haberse quedado sin hermano ni satisfacción. Víctor Creed, ¿te suena? Dientes de Sable. El sádico asesino que tiene el mérito de haber sido el primero es ser encerrado en Krakoa. Así que decidió cazarme y trasladar su macabra celebración de cumpleaños a mí.
L – El maldito Víctor Creed que se convirtió en mi peor enemigo hasta el día de hoy. Como una plaga de la que no consigues librarte y por mucho que acabes una y otra vez con ella no para de regresar a amargarte la vida. Su primer regalo de cumpleaños fue asesinar a la mujer con la que había encontrado algo de felicidad, Zorra Plateada, una nativa piesnegros, con la que vivía en las Rocosas de Canadá. Para mayor humillación, cuando luché contra él para vengarme, me apalizó y me dejó en un estado tan salvaje e irracional en el que logró convencerme de que los culpables habían sido los habitantes del poblado cercano. No hace falta que te diga lo que ocurrió a continuación, ¿no? Seguramente ahora te estás preguntando si realmente estás hablando con uno de los buenos, ¿verdad? Ahora estarás entendiendo por qué siempre diré que la respuesta es no.
L – En los años que siguieron me gané la vida como soldado, mercenario, asesino, espía… Si es que hay alguna diferencia. Para mi no, desde luego, sencillamente me pagaban para hacer lo que mejor se me daba, acabar con la vida de otros. Sin embargo, me crucé con alguien que se convirtió en mi mentor, mi amigo y uno de mis peores enemigos, Ogun, el sensei que me entrenó en las artes marciales y me ayudó a aprender a controlar mi lado salvaje. Creo que debían ser más o menos los años treinta. Gracias a él aprendí el código del bushido y las enseñanzas de Sun-Tzu. Me formé como guerrero samurái y alcancé un equilibrio entre mi lado humano y bestial. Pero por supuesto Ogun no podía ser lo que aparentaba, ya sabes, mi puñetera vida, y en acabé descubriendo que me estaba utilizando. Había aprendido una técnica para engañar a la muerte, pudiendo trasladar su mente a otros cuerpos y así vivir eternamente. Por supuesto yo era el recipiente perfecto, salvo que claro, no es que haya mucho dentro de esta cocorota, pero lo suficiente para decir que el edificio estaba ocupado.
L- Pasaron bastantes años sin que volviera a saber de él, pero no había acabado conmigo, como sufrió la pobre Kitty mucho, mucho tiempo después. Yo ya me había convertido en un veterano de la Patrulla-X y la cría se había empeñado en ser algo así como mi aprendiz. El caso es que la engañaron para ir a Japón con una amenaza a su padre. Allí la estaba esperando mi antiguo maestro, que la controló mentalmente como había pretendido hacer conmigo. Con la ayuda de una vieja amiga, Yukio, logramos que Kitty se librara del control mental y después de que Ogun amenazara a Yukio y a Mariko para vengarse de mí, logramos derrotarle… por lo menos durante un tiempo. Su espíritu estaba ligado a la máscara oni que utilizaba y no era tan sencillo librarse de él. Al menos aquello sirvió para reforzar la amistad con la criaja, que se convirtió en alguien muy muy querido para mí. Por eso confié en ella como directora cuando decidí restaurar la escuela de Chuck y renombrarla con el nombre de Jeanie.
B – Chuck?
L – El profesor Xavier.
B – Entiendo. Luego retomamos ese tema, pero primero, has vuelto a mencionar a Mariko, parece alguien muy relevante.
L – Ja, nene, eso es quedarse muy corto. Lady Mariko Yashida. Prima de otro mutante a veces de la Patrulla-X, Fuego solar y hermanastra del poderoso Samurái de Plata… La mujer con la que llegué al altar y me hubiera casado de no ser por la interferencia de… bueno, de mucha gente. Víbora, su hermanastro, Mente Maestra… Para aquel entonces ya había dejado un buen rastro en la Tierra y no me faltaban enemigos, propios o heredados de la Patrulla-X. Precisamente a Mariko la conocí en un viaje con la Patrulla a Japón, para ayudar a su primo Fuego Solar contra el villano Moses Magnum. Como tal vez no hayas oído hablar del Clan Yashida, basta que te diga que se trata de una familia muy poderosa dentro de la yakuza de Tokio. Aunque al principio me rechazó, Mariko acabó enamorándose de mí. Por eso me extrañó que dejara de responder a mis mensajes cuando tuve que partir una temporada a Canadá. Descubrí que la habían obligado a casarse con un esposo que la maltrataba. He matado hombres por mucho menos que eso, pero el padre de Mariko, lord Shingen me engañó y me drogó para derrotarme en un duelo y humillarme ante Mariko. Fue precisamente Yukio la que me ayudó a recuperarme después, aunque también por su propio interés y precisamente ella asesinó al marido de Mariko, lo que me forzó a enfrentarme de nuevo a su padre en un duelo a muerte. Esta vez sin drogas ni trampas puedes imaginar lo que sucedió y Mariko se convirtió en la líder de su clan. En control de su vida, por fin éramos libres para casarnos, pero bueno, lo que te he contado, no acabó bien y ella decidió que primero debía solucionar los vínculos criminales de su familia.
L – ¿Has oído hablar de la secta de ninjas conocida como la Mano? Vaya, por tu cara veo que sí. Ah, claro, tu amigo el cuernecitos los conoce mejor que nadie. Sabes de lo que hablo entonces. Puedes atar cabos, familia criminal japonesa, secta ninja… chocaron de frente con Mariko y su líder la envenenó de sin posibilidad de salvación. Tal era su agonía que me suplicó que acabara rápido con su vida. Otra mujer de mi vida atravesada por mis garras. Que esta vez fuera por compasión no cambia nada. Mi venganza sobre su asesino no fue… agradable. Mejor no hablar más de ello. Pero si la Mano la había asesinado, la Mano la resucitó hace poco. Bajo su control mental, ya sabes, ese ritual de magia negra que también utilizaron conmigo hace años. La convirtieron en la Samurái Carmesí y estuvo a sus órdenes hasta que una versión vieja de mí, venido del futuro la ayudó a liberarse, en una temporada en la que yo estaba muerto. Es complicado.
L – Pero Mariko no fue la primera de mis parejas en Japón. Ya te he hablado del breve tiempo que pasé con Atsuko, pero de la que no puedo olvidarme es de mi primera mujer, Itsu, con la que tuve un hijo… Aunque tardé mucho en saberlo. Mientras yo no estaba, un agente de Rómulo la asesinó y sacó a mi hijo nonato de su vientre. Gracias a que tiene el mismo poder que yo, logró sobrevivir y el bastardo de Rómulo manipuló toda su vida para que creciera odiándome. Su familia adoptiva le llamó Akihiro, pero seguramente lo conozcas como Daken, el nombre que le pusieron los sirvientes por sus rasgos. Daken significa mestizo en japonés.
B – No te voy a engañar Logan, cuando me has dicho que recopilar tu vida iba a ser algo caótico no esperaba todo esto. Mujeres, un hijo…
L – Varios hijos, de hecho. A lo largo de los años, de muchos años. Y generalmente sin que yo lo supiera, sobre todo antes de la Patrulla-X no solía pasar dos noches seguidas en el mismo lugar. Sólo sé de ellos porque Daken se encargo de rastrearlos por el mundo como venganza hacia mí, haciendo que se unieran a la organización de la Mano Derecha Roja, que también eran mis enemigos. Los entrenaron y enviaron a atacar a gente cercana a mi mientras yo estaba en el infierno. Cuando logré escapar me enfrenté a ellos sin saber quienes eran y aunque les di la oportunidad de rendirse, no tuve más remedio que luchar a muerte y acabar con todos ellos. Como golpe final me encontré que todos los miembros de la Mano Derecha Roja se habían suicidado y me habían dejado una nota explicándome lo sucedido. Malditos bastardos. Tiempo después además Akihiro sufriría el mismo destino que él había provocado. Dientes de Sable lo manipuló todo para dejarme en una situación imposible en la que me vi obligado a acabar con él para evitar que asesinara a los alumnos de mi escuela. Por supuesto más adelante resucitó, pero esa es otra historia.
B – Háblame de Rómulo, ¿por qué se tomó tantas molestias contra ti con Daken?
L – Daken sólo fue la punta del iceberg, por así decirlo. Es difícil saberlo, porque es un maldito mentiroso, pero si le damos algo de crédito, es el que ha estado en la sombra durante toda mi vida manipulando acontecimientos para tenerme controlado y usarme como su agente. También dice que tiene miles de años y que nació en la prehistoria como miembro de una raza de humanos que descendían de los lobos y que durante años fue emperador del imperio Romano. Vete tú a saber lo que es verdad. Pero es innegable que sí ha influido en gran parte de mi vida. Después de escapar del circo y que Clara Creed me abandonara, acabé en Madripur, esa ciudad fuera de la ley donde todo tiene un precio. Un lugar hecho a mi medida por mi naturaleza, y allí me encontré con Seraph, una agente de Rómulo que me sedujo y me manipuló para servir sus órdenes sin ser consciente de ello. Allí aprendí a ser mejor asesino y espía y sólo logré escapar de aquel círculo cuando conocí a Zorra Plateada en las Rocosas. Por eso Rómulo envió a Víctor a que la asesinara, para hacerme volver al redil. Luego llegó la primera gran guerra y ni Rómulo es capaz de controlar ciertas cosas.
B – Permite que recapitule un poco. Después de huir de la finca de tus padres acabaste en la colonia minera, de ahí al circo, luego Madripur, Canadá y ¿la primera guerra mundial?
L – Hay más cosas de por medio, pero sí. La primera y la guerra civil española y la segunda… Podemos decir que la primera mitad del siglo fue bastante movida. Pero todo eso sirvió en cierto modo para debilitar el control que tenía Rómulo sobre mí. Por lo menos en parte. Eso me sirvió para rechazar la orden de Seraph de que asesinara al Capitán América y por fin alejarme un poco de ella. Unos cuantos campos de concentración y una bomba nuclear ayudaron también a que pusiera las cosas en perspectiva. Entonces llega Itsu y Rómulo tuvo otro peón más interesante con mi hijo. Aunque nunca perdió el interés en mí. Llegó la guerra fría y también tuve oportunidad de poner en práctica mis habilidades. Tanto que empecé a llamar la atención de ciertos grupos. Fue a principios de los 60 que me reclutaron como miembro del Equipo X, junto a Dientes de Sable, Zorra Plateada, Rebelde y otros. ¿Qué cómo podía hacer equipo con Víctor? ¿Y qué hacía Zorra Plateada viva? Pues para empezar porque los que dirigían el equipo eran los miembros del Proyecto Arma X o Arma Plus como los conozco ahora. Destrozaron nuestras mentes y las llenaron de recuerdos falsos, cambiando nuestras identidades y borrando nuestra memoria después de cada misión. Es a ellos a los que tengo que agradecer que durante tantos años no haya sido capaz de recordar casi nada de mi pasado y haya tenido que dudar de la autenticidad de mis recuerdos. Fue necesaria la magia de Wanda para deshacer el destrozo que hicieron en mi cabeza. Aunque peor, mucho peor fue lo que me harían después… Ya llegaremos a ello. ¿Zorra Plateada viva? Un clon. O algo distinto. Ni idea, sólo sé que no era ella de verdad. Luego tendría mucha historia después e incluso se convirtió en una líder de Hydra… pero no era ella, eso lo sé seguro. Sólo logré escapar del control del Equipo X gracias a mi factor curativo, que atacó el proceso al que me habían sometido y empecé a recordar lo suficiente como para descubrir lo que sucedía.
L – Dejé el equipo después de que descubriéramos al equivalente ruso de Arma X y nos enfrentáramos a su creación, Omega Rojo. Eran finales de los 60. De ahí fui dando tumbos hasta regresar a Canadá, donde me uní al Departamento K, una rama secreta del ministerio de defensa. Pasaría unos años con ellos hasta que en 1974 el proyecto Arma X se reencontró conmigo y mi vida cambió para siempre. Me secuestraron y me llevaron a unas instalaciones secretas. Allí experimentaron conmigo, poniendo a prueba el límite de mis poderes de curación. Me torturaron. Me lavaron el cerebro y me programaron para ser un asesino a sus órdenes. El asesino perfecto. Poco más que un robot orgánico. No sé cuánto tiempo pasé en aquel estado ni lo que llegué a hacer a sus órdenes. Recuerdo enfrentarme con animales y sé que en una de las pruebas me enviaron a asesinar a todos los habitantes del pueblo de Roanoke. Fue como parte de esos experimentos que fusionaron todo mi esqueleto con adamantium, para hacerme indestructible. Sólo mi factor curativo impidió que muriera en el proceso o que muera ahora mismo envenenado. A la larga incluso resultó práctico para debilitarlo, como te dije al principio, ese poder tiene sus pegas y tira de mi hacia un lado salvaje. Pero al final resulté demasiado para ellos. Logré liberarme y huir del complejo, salvaje y casi sin consciencia, asesinando prácticamente a todos los que se encontraban allí.
L – Pasé meses en los bosques, como una criatura bestial y no fue hasta que me encontré por accidente con el matrimonio Hudson, que milagrosamente consiguieron sobrevivir a mi ataque y con cuidados y paciencia lograron que volviera a ser una persona. Precisamente Hudson era el responsable del Departamento H, una rama del gobierno canadiense dedicada a los superhumanos, a la que me uní. De allí salió un equipo de superhumanos llamado Flight, que más adelante organizaron en Gamma, Beta y Alpha Flight, del que me pusieron al mando. Supongo que has oído hablar de ellos. Allí me enviaron en una misión contra Hulk y empezó mi periplo actual. Poco después Chuck, Xavier, me contactó para que me uniera a su equipo y el resto te lo imaginas. La trampa está en que me apresuré a dejar el Departamento H e ir con él precisamente por influencia de Rómulo, que quería utilizarme como agente durmiente para asesinar al profesor.
L – Chuck me libró del control mental de Rómulo y empecé a descubrir que me encontraba cada vez más a gusto con mi nueva familia. Por supuesto ayudó la presencia de Jean, que desde el primer momento me atrajo como la luz a una polilla. No es que le hiciera mucha gracia al flacucho, ya sabes, Scott, su novio en aquella época, pero se tuvo que aguantar, jajaja. Bueno, con la Patrulla-X sería una lista interminable contarte todo lo que se nos puso por delante. Magneto, la Hermandad, el Club Fuego Infernal… Y claro, Fénix Oscura, donde perdí a Jean por primera vez. Tiempo después fue el asunto donde conocí a Mariko y empecé a superar su pérdida, pero la pelirroja siempre ha sido única para mí.
L – Qué contarte de esta época, la mayoría lo conoces por las noticias. Antiguos enemigos que regresaron, como Dientes de Sable y otros nuevos, como Yuriko Oyama, Dama Mortal, hija del que tengo que agradecer que desarrollara el proceso de fundir adamantium con los huesos y que encima se obsesionó con que estaba mancillando el honor de su padre. Después de un primer encuentro conmigo que no acabó muy bien para ella, contactó con la hechicera llamada Espiral para que la implantara mejoras cibernéticas a ella y a unos cuantos esbirros del club fuego infernal que habían salido mal parados después de que asaltara su mansión para rescatar a Jean y al resto. Pasaron al llamarse los Cosechadores y se convirtieron en un grano en el trasero para mi y en general para todos los mutantes. Aunque nos aprovecharíamos de ellos años más tarde, cuando toda la Patrulla-X nos sacrificamos para detener al demonio llamado El Adversario, pero fuimos resucitados por la guardiana omniversal Roma y pasamos a actuar desde la clandestinidad usando una base que les quitamos a los Cosechadores en Australia, como nuestro cuartel secreto.
L – Durante aquella época regresé a Madripur y para mantener el secreto de que estábamos vivos, adopté una identidad secreta, empezando a utilizar trajes de smoking y un parche en el ojo, con el nombre de Parche.
B – Espera, estás diciendo que tu disfraz era que llevabas un parche en el ojo.
L – Claro, y trajes elegantes. Nadie podía imaginar que era yo, porque con mi poder nunca necesitaría un parche, de eso me curo en minutos. Oculto a simple vista, como los mejores planes.
B – Eres consciente de que todo el mundo sabía quién eras, ¿verdad?
L – No, nadie dijo nada nunca así que no llegaron a descubrirlo.
B – Seguramente porque sabían quién eras estaban demasiado asustados como para decírtelo y llevarte la contraria.
L – Como sea, el caso es que, con mi perfecta identidad secreta, pasé a ocupar una posición de mucha relevancia, asentado en el bar Princesa, ayudando a la que se convirtió en mi pareja durante aquella época, Tygre Tigre. Sobre todo, tuvimos que enfrentarnos a diferentes bandas rivales y pringados locales. Aunque poco después Hulk me imitó y apareció por allí con traje, trabajando en un casino y llamándose Joe Arréglalo.
B – Eh, Hulk. ¿También de incógnito? ¿Hulk?
L – Bueno, su disfraz no era tan bueno como el mío y yo descubrí inmediatamente de quien se trataba, aunque en aquella época era más pequeño y gris. Y hablaba. Mucho.
B – No sé qué decir.
L – Bueno, durante aquella época alterné el tiempo en Madripur con el que pasaba junto a la Patrulla en Australia. Fue regresando con ellos una vez que los puñeteros Cosechadores me pillaron a base de bien. Habían conseguido que la Patrulla-X tuviera que retirarse y como no sabía nada, caí en la trampa. Me dieron una buena paliza y su líder, Donald Pierce, se regodeó mientras me crucificaban en una cruz con forma de x. La verdad es que sólo logré escapar gracias a Júbilo, una chavala mutante huida de casa que vivía en la base sin que nos hubiéramos enterado. Gracias a ella logré recuperarme y derrotamos a los Cosechadores. Con el tiempo Jubiló pasó a convertirse en mi pupila, como lo había sido Kitty, y logramos encontrar a la Patrulla-X de nuevo.
L – Por aquel entonces empecé a investigar más sobre el Proyecto Arma X, intentando averiguar cosas sobre mi pasado, aunque aun tardaría unos años en conseguir lo que buscaba. Mientras tanto, en un enfrentamiento con Magneto, el malnacido utilizó su poder para arrancar el adamantium de mis huesos, dejándome al borde de la muerte. Tardé mucho en recuperarme de la experiencia y fue Apocalipsis el que volvería a devolverme el metal, convirtiéndome en el jinete Muerte a sus órdenes, hasta que me libré de su control. Entonces la Patrulla se encontró con el fugitivo Fantomex, que resultó ser llamado también Arma XIII. Mira por donde, Arma X no era X sino diez. Habían empezado con el proyecto que le dio su poder al Capitán América, y habían seguido desde entonces. Yo fui el décimo, pero hubo cinco más. Tras aliarme con Fantomex, asaltamos la base espacial del proyecto, cuyo verdadero nombre era Arma Plus, para acabar con su última creación, Arma XV y descubrir lo que habían hecho allí. Al menos en eso tuve éxito, pero todo era una trampa organizada por la bacteria prehistórica inteligente Sublime controlando a Magneto que se hacía pasar por Xorn. Sí, lo sé, las cosas siempre pueden ser aún más raras. De hecho, lo eran, porque parece ser que en realidad no era Magneto, sino de verdad era Xorn que se creía Magneto. Buah, el caso es que acabé a la deriva en un asteroide, pero Jean acudió a rescatarme. Claro que la trampa también era para ella. Nos atraparon lanzados directos hacia el Sol. Cuando Jean empezó a agonizar por el calor, hice lo que tan bien se me da con las mujeres que he amado, la asesiné para que no agonizara más. Lo que no sabía es que con eso provoqué su resurrección como Fénix y con su poder nos llevó de vuelta a la Tierra para el enfrentamiento final contra Magneto. Xorn. O quien fuera. El malnacido cayó, pero no lo hizo solo. Cuando Jean, siendo Jean, se acercó a ayudarle a recuperarse después de haber sido derrotado, él descargo todo su poder en un pulso mortal. Nadie pudo evitar que le cortara la cabeza después de aquello.
L – No llevé muy bien la muerte de la pelirroja. Aunque sabía que regresaría de un modo u otro e incluso se me apareció resucitada brevemente cuando la fuerza Fénix andaba haciendo de las suyas. Pero pasaron muchos más años de los que esperaba. Demasiados. Aunque parte de ellos me los perdí estando muerto yo también, claro.
B – ¿Entiendo que en aquel momento la Patrulla-X no disponía de la tecnología actual de resurrección?
L – Ya, tu dichosa “inmortal Patrulla-X” y el motivo por el que estamos aquí. No, eso ha sido algo reciente. Vamos a ir acabando que se está haciendo tarde. Pasaron los años y conocía a Laura, X-23, una clon femenina mía. Porque claro, si yo me había escapado de ser su asesino, ellos tenían que seguir experimentando. Luego me mató Gorgón, liderando la Mano, utilizando al hijo del primo de Mariko como cebo. Me resucitaron bajo su control y me utilizaron para sembrar el caos en un helitransporte de SHIELD, pero su plan era que asesinara a Elektra para que pudieran repetir el proceso y recuperar a su asesina favorita. Su objetivo final era asesinar nada más y nada menos que al presidente de EEUU. Pero me libré de su control y al final le dimos la vuelta a todo y acabé con Gorgón.
L – Me uní a los vengadores y gracias a que Wanda perdió el control de sus poderes, resulta que su magia permitió que recuperase todos mis recuerdos. Esta es la época en la que mi hijo Daken apareció en mi vida y yo empecé a ser consciente de las manipulaciones de Rómulo, que se convirtió en mi objetivo número uno. Aunque Akihiro estaba más allá de mi ayuda, Rómulo sí se llevó su merecido y logré aprisionarlo en otra dimensión, acabando con su imperio en las sombras. Más adelante logró escapar con la ayuda de Víctor, pero de nuevo le derroté y acabó en la prisión de máxima seguridad de la Balsa.
L – Con el flacucho haciéndose cargo de lo que quedaba de la raza mutante, acabé liderando su grupo de operaciones secretas, X-Force. Te lo puedo decir ya que gracias a que Hank ha perdido la cabeza ya no es ningún secreto su existencia. Sobre lo que hicimos mientras tanto. Bueno, eso es otro asunto. Poco después es cuando me enviaron, literalmente, al Infierno. Ya te he hablado de la Mano Derecha Roja. Pues luego descubrí que me tenían tanto rencor porque eran los familiares de gente que había matado en el pasado. Por eso su jugada de reclutar a mis hijos y forzarme a matarlos. Pero primero realizaron un ritual para enviarme al Infierno y mientras tanto un demonio poseyó mi cuerpo. Entre ellos, el demonio y mis hijos, los Mestizos, atacaron e intentaron destruir y asesinar todo aquello que tuviera valor para mí. Sembraron el caos en Madripur y fueron a por Tygre Tigre, intentaron asesinar a Kitty, fueron a por la familia de Mariko, e incluso atacaron también a mi pareja de aquel momento, Melita, y yo que sé cuánto más. Mientras tanto, mi periplo por el Infierno no era precisamente un paseo. Descubrí que Mariko había sido condenada allí por sus lazos con la yakuza y la utilizaron para torturarme. Pero da igual el pozo al que me tires, incluso aunque sea literalmente el pozo del infierno, porque lo que te tienes que preguntar es cuánto voy a tardar en regresar a pedir cuentas. Con la ayuda de Puck, un viejo amigo de Alpha Flight que también estaba allí atrapado, conseguí provocar una revuelta y deponer a Satán de su puesto. Gracias a un ritual que hicieron mis amigos desde la Tierra, logré recuperar mi cuerpo, expulsando al demonio. Pero lo que vino a continuación ya te lo he contado, la Mano Derecha Roja me había tendido la trampa de mis hijos los Mestizos y el resultado fue que acabé teniendo que cavar tumbas para todos ellos. Mis hijos. Los de la Mano Derecha Roja se pueden pudrir en el infierno.
B – ¿Todo esto fue antes o después de reformar la escuela de Xavier?
L – Mmmmm, algo antes. Estábamos en la isla de Utopía con Scotty al mando, pero aun no me había enfrentado a él.
B – ¿Puedes elaborar un poco más eso?
L – Sí, es bastante simple, en realidad. Como ya habrás podido descubrir, con mi pasado tengo cierta debilidad por los chavales en apuros. En aquella época Scotty había tomado el manto de líder supremo de la raza mutante y estaba adoptando decisiones cada vez más radicales. No me hizo puñetera gracia que empezara a utilizar a los más jóvenes de un modo cada vez más militar y tuvimos una discusión civilizada. Es decir, quedamos a un pelo de matarnos el uno al otro. Así que me largué de Utopía para recuperar el sueño original de Chuck, me llevé a todos los chavales que me quisieron seguir y a todos los amigos que también quisieron formar parte del profesorado y recopilando los fondos que había ido guardando aquí y allá a lo largo de los años, refundé la escuela, pero con esta vez con el nombre de la pelirroja.
B – ¿Eso te apartó de la Patrulla-X?
L – En cierto modo. Pero seguí haciéndome cargo del equipo de X-Force, para asegurarme que mis chavales estaban a salvo. De hecho, uno de ellos, Evan, era un clon joven de Apocalipsis. Un crio verdaderamente encantador que no tenía nada que ver con lo que había sido su origen. Pero eso no fue impedimento para una nueva Hermandad de Mutantes diabólicos a la que pertenecía mi hijo, que secuestraron a Evan e intentaron forzarle a volver a ser antiguo tirano. Fue al final de aquello cuando me vi forzado a matarle para que no asesinara a los chavales de la escuela. Cuando se descubrió que todo había sido un plan de Dientes de Sable para martirizarme, casi consiguieron que Evan perdiera sus papeles y le ejecutara en venganza. Pero era realmente un buen chaval y conseguí que entrara en razón. Ya se había derramado demasiada sangre.
L – Por aquel entonces ya estaba muy cansado. No son sólo los años los que pesan, sino este pasado de eterno conflicto lleno de muertes, enemigos, seres queridos o simples inocentes que estaban en el lugar equivocado. Y en ese momento un virus del microverso destruyó mi factor curativo. Envenenado por el adamantium de mis huesos empecé a morir poco a poco, pero no sólo eso, cuando mis enemigos se enteraron fue una barra libre para ver quién conseguía llegar a mi primero. Dientes de Sable, la Mano y el peor de todos, el malnacido Abraham Cornelius, máximo responsable de lo que me hicieron en Arma-X. Con el fue el final, puesto que tuve que sacrificarme para salvar a otros con los que estaba experimentando, acabando cubierto por completo de adamantium líquido, muerte por asfixia y preservado en un ataúd indestructible.
L – Para evitar que mis enemigos fueran a por mi cadáver, Kitty me sacó en fase del adamantium y me enterraron en un sitio anónimo y secreto. Eso no impidió que una tal Perséfone se hiciera con mi cuerpo y me resucitara bajo su control. Pero ya sabes cómo acaba eso. Hasta acabé custodiando una gema del infinito. De todos modos, todo eso da igual porque entonces Chuck y Magneto revelaron su plan para convertir Krakoa en una nación mutante y todo cambió. Trajo cosas buenas, desde luego y me mudé a vivir a la Luna con el resto de la familia Summers, en una habitación contigua a la de Jean. Pero mi naturaleza requiere espacios abiertos y soledad, lo que hace que vague mucho por los lugares más recónditos de la isla. Pero Chuck también había permitido que vinieran nuestros enemigos, perdonando el pasado y eso no es que me hiciera demasiada gracia. Luchar como si nada al lado de gente que directamente te ha asesinado como Gorgón requiere un proceso. Por lo menos no tuve que soportar a Dientes de Sable, que fue incapaz incluso de regirse por las pocas leyes que se habían decido y acabó encerrado en las profundidades de la isla.
L – Como nueva nación, empezamos a recibir ataques de los que siempre nos habían odiado, la mayoría de los cuales se habían unido a una organización llamada Orchis, lo que llevó a la formación del equipo de operaciones secretas del que has oído hablar y que se llamó X-Force rememorando el antiguo. Puedes imaginar que el mío era el primer nombre de la lista, quisiera o no. Aunque conozcas su nombre, comprenderás que no puedo hablarte demasiado de lo que nos hemos tenido que ocupar. Además, veo que me están llamando porque han localizado un posible paradero de Hank. Se supone que nos tenía que dirigir, pero de algún modo ha ido enloqueciendo hasta llegar a asesinarme e interferir en mi proceso de resurrección para anular mi voluntad y utilizarme como un arma bajo su control, sin que nadie más lo supiera. Por nombrar sólo una de las locuras que ha hecho. No es algo que me tome muy bien y tenemos una conversación pendiente. De todos modos, creo que poco más puedo añadir. ¿Te veré en la timba de Grimm el sábado?
B – Lo intentaré. Cuídate… James.