La Mano de Thanos

Este informe clasificado esta sacado del capitulo T5E30 – El amo del magnetismo

Saludos alumnos! En la lección de hoy vamos a hablar del primer antagonista de la Patrulla-X, el amo del magnetismo conocido como Magneto. Esta lección contiene spoilers de comics publicados hasta principios de 2023, aproximadamente.

Magneto

  • Nombre Mutante: Magneto
  • Nombre civil: Max Eisenhardt
  • Habilidades mutantes: Se le conoce como el amo del magnetismo por su control absoluto sobre todo tipo de metal, pudiendo desplazarlo a distancia o moldearlo según desee. Es un mutante nivel omega del que no se conoce el límite siendo capaz de alterar el campo magnético de planetas. Esta capacidad de alterar la energía le permite demostrar otras habilidades como un campo de fuerza protector o la capacidad de volar.
  • Primera aparición: Patrulla-X, vol. 1 #1, julio de 1963. Por Stan Lee y Jack Kirby.

Historia del personaje

¿Qué es lo que define a un héroe? Pero, sobre todo, ¿qué es lo que define a un villano? La respuesta, siendo estrictos, podría resultar sencilla, un héroe hace el bien y un villano hace el mal. El problema que nos encontramos es que conceptos como bien y mal parecen absolutos… hasta que preguntas a otras personas. Muy rápidamente nos apresuramos a etiquetar a otros, sobre todo hoy en día, utilizando términos sencillos ya sean basados en nuestra propia visión particular o en la opinión que otros nos transmiten.

Magneto es un villano. Pero si consultamos a otros, Magneto es un héroe. Los que más conozcan su historia estarán sonriendo, imaginando que lo que quiero decir es que, dependiendo de la época, ha estado a un lado u otro de la línea. Pero no es a eso a lo que me refiero. Indaguemos sobre ello.

A nadie le cabrá la menor duda de que la primera vez que se supo sobre el amo del magnetismo, cuando atacó la base de misiles de Cabo Ciudadela, proclamando la supremacía mutante sobre los humanos, se trataba de un villano. Con sus poderes desatados, lanzando tanques y soldados por los aires mientras pretendía hacerse con el control de los misiles, antes de ser derrotado por la primera intervención de una jovencísima Patrulla-X, sus acciones eran claramente malvadas. Salvo que habláramos con sus seguidores, otros mutantes rechazados y perseguidos por los humanos, a los que había agrupado en una hermandad, y a los que había ofrecido refugio en una base construida en el espacio, el Asteroide-M. Visto desde su lado, Magneto era un salvador, un protector y un héroe. Pero que algo sea bueno para un grupo de gente, el hecho de que les parezca bien, no significa que eso sea correcto.

Aún así, tampoco resulta justo formar opinión sobre alguien sólo por sus actos en un momento puntual. Además, recordemos que, en aquella ocasión, Magneto estaba atacando una base militar. No hubo ningún civil que resultara muerto o herido. Eso sería más adelante. Pero ya hablaremos de eso, primero consideremos el camino que recorrió Max hasta convertirse en Magneto.

Y en este caso estamos hablando de uno de los orígenes más atroces de todos los personajes de Marvel, pues para ello nos tenemos que remontar a Nuremberg, en el año 1935. En aquel momento Max, un adolescente con un talento innato para trabajar el metal, vivía con su familia, unos modestos trabajadores judíos. Mientras soportaba el desprecio continuo de sus compañeros arios, intentaba captar la atención de Magda, una joven romaní, hija de una de las limpiadoras que trabajaban en el colegio de Max. El país era una olla a presión y en septiembre se aprobaron las leyes de Nuremberg, que coartarían por completo los derechos de los judíos en Alemania. El desprecio de sus compañeros se convirtió en palizas y en menos de tres años, Max se encontraría expulsado y buscando entre la basura para que su familia pudiera sobrevivir. En noviembre de ese mismo año, 1938, toda su familia se vio obligada a huir durante la noche de los cristales rotos, buscando refugio en Polonia. Durante unos años lograrían subsistir en el sector y posteriormente gueto judío de Varsovia, hasta julio de 1942, cuando no pudiendo soportar más las condiciones infrahumanas en las que vivían, y ante la amenaza de los misteriosos trenes que se llevaban a gente de la que no se volvía a saber, decidieron escapar buscando la ayuda de un familiar lejano. Sólo su tío se quedó, para intentar ayudar en la rebelión. Pero fueron traicionados y toda su familia fue ejecutada por soldados alemanes. Sólo él logró salvar la vida gracias a que su padre le apartó lo suficiente y los soldados le dieron por muerto cuando lo arrojaron junto a los demás a una fosa común. Salió arrastrándose y consiguió regresar a Varsovia, donde voluntariamente se montó en un tren que le llevaría a Auschwitz.

Gracias a la ayuda de un antiguo profesor, logró sobrevivir en el campo de concentración acabando asignado a un pelotón de trabajo encargado de la limpieza de las cámaras de gas. Pasaron los años y Max pudo observar de primera mano la crueldad a la que puede llegar el ser humano con los que considera diferentes. Cuando ya estaba dispuesto a tirar la toalla y hacer que le mataran, un giro del destino hizo que se encontrara con su antiguo amor, Magda, que estaba en el sector femenino para gitanos del campo. Eso hizo que de la nada surgiera algo de esperanza y encontrara de nuevo una motivación para seguir adelante. Utilizando los contactos que había hecho durante los años y a base de sobornos, logró ayudar a Magda y que ésta salvara la vida cuando al final de la guerra los alemanes decidieron acabar con el sector gitano del campo. En octubre de 1944, unos meses antes del final de la guerra, Max y Magda lograron escapar durante un alzamiento que rápidamente fue sometido. Refugiándose en una aldea en las montañas de los Cárpatos, establecieron un hogar y se casaron, aumentando su familia con una hija a la que llamaron Anya.

El horror no había acabado para ellos. Años después se mudaron a Vínnitsa, una ciudad ucraniana que en aquel momento pertenecía a la Unión Soviética. Allí se despertaron los poderes mutantes de Max, tardíos, puesto que a pesar del trauma que había sufrido y que suele provocar el cambio, las enfermedades habían hecho que su naturaleza mutante quedara durmiente. Hasta que, en un enfrentamiento con su jefe, que le estaba escatimando la paga, lanzó una viga metálica contra él. Esto hizo que su jefe avisara a la KGB y para cuando Max regresó a la posada donde vivían, la encontró en llamas, con su hija atrapada en el piso superior. Sin poder hacer nada, mientras los miembros de la KGB le apalizaban y le retenían, Anya cayó ardiendo y falleciendo ante su padre. Esto hizo que Magneto desatara sus poderes y asesinara a los soldados que lo habían reducido. Magda, que pudo observar lo sucedido, huyó aterrorizada de lo que se había convertido su marido. Con su hija muerta y su esposa desaparecida, Max acudió a un falsificador que creó para él una nueva identidad, la de Erik Magnus Lehnsherr, haciéndose pasar por romaní para poder buscar a Magda entre su gente. Sus esfuerzos serían en vano dado que ella había muerto.

La tragedia, la pérdida y el horror habían marcado la vida de Max. Resulta difícil no empatizar con alguien que ha sufrido lo que él y el culmen fue la muerte de su hija. Durante las aberraciones de los nazis en la guerra, Max se había visto impotente mientras los monstruos destruían su mundo. Ahora el horror se repetía exclusivamente para él, pero esta vez tenía el poder de hacer algo. No creo que muchos lo tilden de villano o asesino a pesar de acabar con los que habían provocado la muerte de su hija. Pero la frontera entre la justicia y la venganza es muy tenue. De hecho, más que tenue es inexistente, puesto que como hemos dicho antes todo depende del lado desde el que se mire. La única verdad es que Max se había convertido en un asesino. Y no acabaría allí.

El mayor ejemplo de esta ambigüedad moral lo tenemos en lo que vino a continuación para el ahora llamado Erik. Viajó a Israel donde se dedicó a trabajar como ordenanza en un hospital psiquiátrico para víctimas del holocausto. Una tarea noble, sin duda, donde conoció a un joven Charles Xavier, con el que trabó una gran amistad y se dedicaron a debatir sobre la posible coexistencia entre mutantes y humanos. Xavier era idealista mientras que Erik tenía una visión mucho más pesimista, influenciada por sus experiencias durante la guerra y después. Inicialmente ambos se ocultaron los poderes el uno al otro, hasta que se vieron obligados a utilizarlos para salvar a una amiga común, partiendo por caminos separados después. Sin embargo, la relación de Erik con el estado israelí no había terminado y aquí es donde llegamos a la parte ambigua. Empezó a trabajar como cazador de nazis para la CIA mientras en realidad lo hacía para el Mossad. La agencia norteamericana era consciente de su doblez, pero lo permitió mientras le convino. Sin embargo, cuando intentó entregar a los israelíes a alguien que era de especial importancia para la CIA, asesinaron a su actual pareja e intentaron detenerle. Erik acabó con ellos y éste fue el momento en el que nació Magneto.

Más allá de la visión infantil de series y películas en las que nos plasman a las agencias de espionaje como entes preocupados por el bien de la humanidad, la realidad es que sólo sirven a sus respectivos gobiernos y sus filas están llenas de asesinos. Ese era el mundo en el que se había introducido Erik. Engañaba a asesinos norteamericanos para cazar asesinos nazis y entregarlos a asesinos israelíes. He mencionado antes la ambigüedad, cuando en realidad debería haber utilizado la palabra hipocresía. Pero claro, seguro que, si peguntamos a los israelíes, el trabajo que estaba haciendo para ellos era digno de considerarle un héroe. Todo es relativo. Pero por mucho que se adornen, las cosas son lo que son, violencia y muerte. Magneto es la creación de todos los monstruos con los que había tenido relación, primero sufriendo a manos de los nazis por el bien del pueblo alemán, luego manipulado por los norteamericanos por el bien de la democracia y sirviendo a los israelíes en su misión de justicia. La violencia engendra violencia, y con un traje rojo como la sangre derramada que había sido la constante en su vida, Magneto se alzó como un villano para los humanos y un héroe para los mutantes oprimidos que le seguían.

Aun así, ni siquiera sus seguidores podrían justificar los actos de Magneto en los años que vinieron a continuación. Comportándose como un déspota con su gente, siempre con la excusa de la necesidad para alcanzar su visión, la mayor parte de su Hermandad inicial le fue abandonando. No había límites en lo que Magneto estaba dispuesto a realizar para conseguir la seguridad de la raza mutante, desde someter a los humanos para gobernar como una raza superior, hasta acabar con todos ellos o transformarlos en una especie de mutados, algo con lo que experimentó en la Tierra Salvaje. Todo acabaría culminando en la creación de un ser llamado Alpha, el mutante definitivo, que se rebeló contra él y lo convirtió en un bebé.

Recogido por Xavier y puesto al cuidado de la doctora Moira MacTaggert, descubrieron que parte de la conducta errática y maniática de Magneto se debía a que el uso de sus poderes tenía efectos negativos sobre su cerebro, llevándole a la locura, por lo que realizaron un procedimiento que debería ayudarle a soportar esa tensión en el futuro. Lo cual llegaría bastante pronto, dado que el alienígena Erik el Rojo le devolvió a la edad adulta y le obligó a servirle como pago. Por supuesto fueron derrotados rápidamente y Magneto emprendió su nuevo camino en solitario.

Con su mente recuperándose de los efectos producidos por sus poderes, ahora Erik empezó a analizar sus acciones y adoptó una actitud diferente. Sus ideales no habían cambiado, estaba convencido de la necesidad de proteger a los mutantes y sabía que los humanos no permitirían que éstos convivieran en paz. Cada vez más, fue encontrando que su camino se cruzaba con el de la Patrulla-X, no como enemigos sino como aliados. Pero definitivamente la actitud de Magneto había cambiado y, de hecho, cuando héroes y villanos fueron transportados al mundo de batalla por el alienígena llamado Todopoderoso, Magneto rehusó formar parte de ninguno de los bandos, retirándose aparte y ayudando principalmente a la Patrulla-X. Este cambió se confirmó cuando perseguido por sus antiguos compañeros de la Hermandad, ahora como un grupo a las órdenes del gobierno norteamericano, decidió entregarse y ser juzgado por sus crímenes.

El juicio en sí, no nos engañemos, fue una farsa, con ambos bandos esgrimiendo argumentos muy parciales y sin demasiado sentido, pero esa idea es la que me ha llevado a realizar este informe, yendo más allá de la mera exposición, e intentando provocar una verdadera reflexión sobre la naturaleza de los actos de Magneto. ¿Héroe revolucionario, protector de las minorías o terrorista mutante? Por supuesto, hablamos de cómics y en una época en la que aun no se atrevían a dar un paso más allá, así que todo el juicio se saldó con un gran combate contra los malvados hijos de un malvado nazi, el varón Von Strucker, fundador de Hydra, ni más ni menos, y con Magneto prometiendo a un moribundo Xavier que se haría cargo de sus alumnos e intentaría respetar el sueño de coexistencia del profesor.

Seguiría un largo periodo en el que Magneto trabajó junto a la Patrulla-X, reemplazando a Xavier como director de la escuela. Durante esta época sólo se le puede considerar un héroe, al menos tanto como a cualquier miembro de la Patrulla-X, pero al enfrentarse a las injusticias a las que los mutantes en general y sus jóvenes alumnos en particular, se veían sometidos, su antigua personalidad violenta fue reemergiendo. Poco a poco fue estableciendo lazos con el Club Fuego Infernal, puesto que en eso era consistente, para él el pueblo mutante debía estar unido y dejar de lado sus diferencias. Pero cuando Cifra, uno de los mutantes más jóvenes a su cargo, fue asesinado durante una misión, Magneto empezó a volverse cada vez más sobre protector y a radicalizarse. Finalmente, viendo que por su forma de ser resultaba imposible para él permanecer fiel a los métodos de Xavier, decidió que podría servir mucho mejor a su pueblo como un villano, haciendo que el foco de sus enemigos se centrara en él y ayudando a su modo. Un mártir por la causa, ya no héroe ni villano, sino esa contradicción que está tan de moda que es el término antihéroe. ¿Alguien sabría explicarme lo que significa esa palabra en realidad?

¿En que categoría pondríamos sus actos tiempo después cuando amenazó con destruir el campo magnético terrestre si no se reconocía una nación mutante a su cargo? Las naciones Unidas le entregaron el control de la isla de Genosha, sin gobierno reconocido y donde los mutantes previamente habían sido esclavizados y maltratados. A costa de chantajear al mundo y llevar sus poderes tan al límite que prácticamente no podía volver a utilizarlos, había conseguido un refugio para los mutantes, donde decenas de miles de ellos podrían vivir en paz. ¿Terrorista o salvador? Desde luego sería esto último para los que se vieron liberados de la esclavitud y el miedo, hasta que toda la isla fue arrasada por un ataque de centinelas gigantes, lo que significó el mayor genocidio mutante de la historia. Puesto a salvo por sus seguidores, se le dio por muerto cuando un suplantador sembró el caos en Manhattan y asesinó a Jean Grey, lo que le hizo perder la cabeza por garras de Lobezno como consecuencia.

Mientras tanto el verdadero Magneto trabajaba en secreto junto a Xavier para reconstruir Genosha para los mutantes supervivientes. Un noble objetivo, al que nada se le podría achacar, pero que se vio frustrado por otros acontecimientos. Su supuesta hija, la Bruja Escarlata, había perdido el control de sus poderes y después de destruir a los Vengadores, amenazaba con destruir el mundo entero. Esto le hizo abandonar su refugio y acudió a hacerse cargo de ella, bajo su responsabilidad, cuando los héroes lograron derrotarla. De vuelta a Genosha intentó cuidarla y recuperarla con la ayuda de Xavier, pero sin mucho éxito, lo que le hizo plantearse la necesidad de la eutanasia, por el bien del mundo entero. Sin embargo, el hermano de Wanda, Mercurio, la manipuló para que creara una realidad donde los mutantes eran la clase gobernante, con Magneto como su benévolo líder. Cuando todo eso se vino abajo y Magneto descubrió lo que había hecho su hijo, perdió el control y le asesinó, haciendo que Wanda, furiosa, pronunciara las palabras “no más mutantes”, haciendo que casi todos perdieran sus poderes y no nacieran más, dejando sólo un centenar de ellos en todo el mundo. Entre los que habían perdido sus poderes se encontraba Magneto.

Desprovisto del motivo que le había guiado durante la mayor parte de su vida, Erik se dedicó a intentar ayudar del mejor modo posible, siendo utilizado por otras fuerzas, puesto que, aunque él ya no tuviera poderes, su nombre seguía siendo un símbolo. En un determinado momento, emprendió un viaje por el espacio buscando una solución y consiguiendo la ayuda del Alto Evolucionador, que le permitió recuperar sus poderes, pero lamentablemente no encontró una cura para el resto como pretendía. De regreso a la Tierra, se encontró que los mutantes supervivientes se habían refugiado en la isla de Utopía, a las órdenes de Cíclope. Viendo que Scott había conseguido lo que él no, la unidad mutante, decidió acudir a la isla y ponerse a sus órdenes. Como muestra de buena voluntad, llevó sus poderes al límite para rescatar a Kitty Pryde, otra mutante judía, que se encontraba atrapada en un gigantesco misil que había hecho intangible para evitar que destruyera el planeta.

Durante esta etapa no podríamos valorar las acciones de Magneto sin hacerlo también de las de Cíclope. Una vez más entrando en el terreno de la ambigüedad moral, con actos de pura defensa junto a otras misiones preventivas mucho más agresivas. Para demostrar su cambio de actitud y su voluntad de ayudar, Magneto cambió el color de su traje, de rojo a un mucho menos agresivo blanco. Pero la sangre que manchaba su historia no era tan fácil de limpiar. Ya hemos hablado en otras ocasiones de todo lo que vino a continuación, el nacimiento de la mesías mutante Hope, la llegada de la Fuerza Fénix, el enfrentamiento con los Vengadores y los Inhumanos… Aunque importante, en toda aquella época Magneto sólo fue un secundario a las órdenes de otros, lo que no nos interesa ahora mismo.

El siguiente episodio entra una vez más en el plano de la ambigüedad. Emulando su época de cazador de nazis, esta vez Magneto, de nuevo por su cuenta, empezó a perseguir y asesinar a responsables de actos violentos contra mutantes. Lo cierto es que estaba acabando con asesinos reconocidos y actuando por la protección de su pueblo… pero ¿dónde está el límite? Durante sus actuaciones, muchos civiles inocentes se vieron en peligro o resultaron heridos. ¿Hasta que punto se puede justificar la protección de una minoría con semejantes actos de destrucción? Por supuesto tampoco se debería quedar cruzado de brazos, ¿pero no existe una solución intermedia? En cualquier caso, esto mismo se plantearon por parte de SHIELD, que destinaron una operación completa para detenerle, sólo que esta vez Magneto no se entregó voluntariamente. Quizás la causa de fondo de Magneto fuera justa, pero sus acciones provocaron la destrucción a gente que no se merecía nada de eso. Esta época acabó con las incursiones, cuando Tierras alternativas amenazaron con colisionar con la Tierra primordial y destruir la realidad en el proceso. Durante la intervención final, Magneto forzó sus poderes al límite, para destruir la última Tierra que se acercaba, sabiendo que perecería en el proceso, pero no lo consiguió y todo desapareció… hasta que el universo fue devuelto a la vida como si no hubiera sucedido nada.

Y claro, aquí tenemos la mayor duda moral. Hasta ahora hemos visto como se le puede tachar de mártir, asesino, revolucionario, terrorista, héroe, villano… Hemos visto que todas sus acciones, salvo cuando estaba dominado por la locura, eran cuanto menos, ambiguas, pero ¿cómo calificas a alguien que está dispuesto a dar su vida para salvar el mundo entero? Podríamos considerar que estamos ante un absoluto y que en ese momento Magneto era, al margen de su pasado, un verdadero héroe… pero nos estamos olvidando de que para salvar este mundo estaba intentando destruir otro entero, que, como la Tierra primordial, sólo intentaba sobrevivir, no eran ellos los que habían iniciado el conflicto. La resolución violenta de un conflicto no habla del bien o del mal, sino de vencedores y vencidos. Aunque a veces no haya otro remedio, eso nunca debería justificar ciertas acciones.

Durante lo que vino a continuación, Magneto lideró un equipo de la Patrulla-X un poco radical y cuidó de la Patrulla-X original, desplazada en el tiempo. Pero todo esto es un poco intrascendente frente al último acto de esta historia, cuando junto a Xavier fundó la nueva nación mutante en la isla de Krakoa. Como nación emergente rodeada de enemigos, los mutantes no se limitaron a la hora de hacer casi nada. La declaración de Xavier a las naciones del mundo fue desde una posición de poder, con educación y ofreciendo recompensas en forma de medicamentos casi milagrosos, pero con la amenaza implícita de que llegarían donde hiciera falta para cumplir sus objetivos y no iban a aceptar un no como respuesta.

Como miembro del Concilio Silencioso, el órgano rector de Krakoa, Magneto cumplió su parte en la creación de la nueva nación, protegiéndola de los asaltos de múltiples enemigos como la alianza antimutante Orchis o la llegada de la nación mutante perdida de Arakko. Precisamente una vez que consiguieron llegar a un acuerdo con los Arakki, Magneto fue uno de los elementos principales en la súbita terraformación de Marte como nuevo territorio donde el numeroso grupo de belicosos mutantes pudiera habitar tranquilamente. Durante todo este tiempo, Magneto actuó como la mano derecha de Xavier, el único al tanto de lo que estaban haciendo en realidad y del secreto que les había contado Moira MacTaggert.

Aproximado por Wanda, a la que seguía queriendo como una hija, ésta le pidió ayuda para llevar a cabo un peligroso plan que la permitiría disculparse por sus acciones pasadas contra los mutantes. Pero para ello primero tenía que morir y Magneto debía ayudarla. No fue una decisión fácil para él, a pesar del objetivo que perseguían, el abrir la posibilidad de traer de vuelta a todos los mutantes que habían fallecido antes de que Xavier y él iniciaran el plan que les permitía resucitarlos en Krakoa. Esta tecnología sólo estaba disponible para los mutantes fallecidos a partir de un determinado momento y Wanda pretendía conseguir que eso se extendiera al pasado. Pero para ello Magneto tuvo que engañar a todos y violar las propias leyes de Krakoa. Cierto es que sólo el Sapo pagó por ello, asumiendo la culpa de Magneto para que éste quedara libre, pero una vez más, el camino del amo del magnetismo parecía indicar que el fin justificaba los medios.

No pudiendo continuar en Krakoa tras aquello, a pesar de que el resultado había sido bueno, abandonó el Concilio y se trasladó a Marte, ahora conocido como Arakko, donde también tomó un asiento en el gobierno del planeta. Previamente pidió que se eliminará lo que le permitiría resucitar en caso de fallecer, para vivir sólo una vida como los arakki. Y allí permaneció hasta que los eternos, a las órdenes de Druig, decidieron que los mutantes eran otro tipo de desviantes y era su deber acabar con ellos. Como una de las acciones bélicas, liberaron al antiguo eterno Urano, durante sólo una hora, para que arrasara Arakko. No necesitó más tiempo para destruirlo todo y cometer un terrible genocidio, llegando a arrancar el corazón de Magneto. Sólo a base de pura fuerza de voluntad y de sus poderes, ayudado por Tormenta, logró mantenerse vivo el tiempo suficiente como para regresar a la Tierra y derrotar personalmente a Urano, sacrificando su vida con ello.

Héroe, villano, mártir, terrorista, revolucionario, salvador, asesino… esta es la historia de Magneto, ¿qué respuesta daríais vosotros a esa pregunta que nos hacíamos al principio, héroe o villano?

Cómics recomendados

Clásicos

Marvel Gold. La Imposible Patrulla-X 6. Grueso tomo que recopila cómics muy variados, pero que incluye el primer juicio de Magneto y el punto de inflexión en cómo veríamos al personaje a partir de entonces. Si bien el juicio en sí me parece algo decepcionante, muchos de los cómics incluidos en el tomo son de sumo interés, con artistas de la talla de Chris Claremont, Arthur Adams, Paul Smith o John Romita Jr. Una de las etapas doradas de la Patrulla-X

Modernos

Marvel Omnibus. Magneto de Cullen Bunn y Gabriel Hernández Walta. En este tomo Panini ha recopilado la serie más reciente dedicada al amo del magnetismo, donde nos plantean un personaje sumamente gris, lleno de ambigüedades y capaz de cualquier cosa para proteger a los suyos al mismo tiempo que intenta hacer lo correcto. Una lectura muy recomendable.

Para todos los tiempos

El Testamento de Magneto. Éste es un cómic muy especial. No se trata de un cómic de superhéroes, sino que nos cuenta la vida de Max, un joven judío que intenta sobrevivir en Alemania durante la segunda guerra mundial. Una historia desgarradora, mucho más cercana a la realidad que al Universo Marvel, pero que indaga como ninguna en la psique de Magneto y cuales son las bases de lo que le acabaría llevando a convertirse en lo que se convirtió. Con un guion y un dibujo espectacular, es un cómic de referencia.

Hasta pronto alumnos. Hoy termina un ciclo. Con la historia de Magneto ponemos punto y aparte en las historias de la mayoría de los mejores personajes de los mutantes. El futuro dirá quiénes se llevan su oportunidad a partir de ahora, pero me temo que nos acercamos al momento de las armas gigantes y los guiones vacíos.

Informe clasificado creado por Rafa Cerrato y maquetado por Freakmod.